Condenado un anciano por levantar un muro de 11 metros y deforestar un sendero sin permiso: “No quiero dañar a nadie”

Las asociaciones ambientalistas advierten de los riesgos de contaminación de acuíferos y por el peligro de que el muro de piedra colapse en un camino con afluencia de senderistas

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Imagen de archivo de agentes
Imagen de archivo de agentes de la Policía francesa. (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

La Justicia francesa ha dado por cerrado el proceso judicial contra un vecino de Septeuil que, a sus setenta y cinco años, ha sido condenado por la construcción de un muro de once metros de altura y modificar ilegalmente su terreno en una zona boscosa. Según el medio francés Le Parisien, la sentencia ha atribuido a este vecino una vulneración del Plan Local de Urbanismo por construir el muro y deforestar sin permiso a través de varias empresas.

El proyecto buscaba instalar un centro ecuestre, pero el juez ha considerado que es incompatible con la protección del terreno. La decisión, que confirma el fallo de un tribunal inferior el 12 de junio de 2023, también ha responsabilizado al alcalde de la localidad, Dominique Rivière, por los daños a cinco asociaciones ambientalistas.

El tribunal ha considerado probado que el alcalde fue advertido en reiteradas ocasiones, tanto por un concejal como por las propias asociaciones ecologistas, sobre la situación generada en la parcela. A pesar de las alertas recibidas, sus actos han permitido de forma consciente la continuidad o repetición de las infracciones, incluso alentando indirectamente su reiteración.

“Quiero que esto termine”

El edil ha optado por no pronunciarse públicamente sobre el desenlace, mientras que el propietario del muro, dueño de la finca desde 1998, ha manifestado su deseo de dejar atrás el proceso, que se ha alargado durante seis años. En unas declaraciones para este medio, explicó que construyó el muro para proteger a sus tres caballos, un asno y unas cabras rescatadas, y para evitar que el barro llegara al camino comunal.

“Quiero que esto termine, pero las asociaciones siguen molestándome”, ha afirmado René al medio Le Parisien, haciendo referencia al persistente seguimiento de los colectivos ecologistas. Se definió a sí mismo como “una buena persona” cuya única aspiración es lograr “la serenidad”. “No quiero dañar a nadie, solo deseo disfrutar tranquilamente de mi jubilación”, añadió.

El policía municipal de Septeuil apoyó la versión del propietario. Contó que intervenía con frecuencia y que, como las autoridades no se hicieron cargo del problema, el dueño debía contratar empresas por su cuenta para limpiar el camino.

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René no tendrá que demoler el muro, pero deberá repoblar la zona con especies arbóreas en el plazo de doce meses, enfrentándose a una multa de 25 euros diarios que se abonarán a las asociaciones Jade y Patrimoine Environnement si se produce retraso. Además, la sentencia le obliga a satisfacer una multa de 20.000 euros, de los que 15.000 euros quedan en suspenso.

Las asociaciones seguirán con el juicio porque “el muro sigue ahí”

Virginie Meurisse, presidenta de la asociación La Tournelle, valoró positivamente la condena porque suponía “un reconocimiento al intenso trabajo realizado durante años por las asociaciones”. Sin embargo, la dirigente mostró su intención de seguir adelante con el litigio porque “el muro sigue ahí”.

Las asociaciones ambientalistas expresaron su preocupación a la Prefectura de Yvelines por posibles riesgos de contaminación de acuíferos y por el peligro de que el muro de piedra colapse. Señalaron que, por su cercanía al camino comunal número 3, que forma parte de una ruta de senderismo, existe riesgo de accidentes para quienes pasan por allí. Los grupos anunciaron que seguirán atentos al desarrollo del caso.