Un estudio muestra como las redes sociales conducen a personas con trastornos alimenticios hacia publicaciones sobre dietas, ejercicios y aspecto físico

Una nueva investigación demuestra que los algoritmos de las plataformas digitales tienden a entremezclar contenido terapéutico y perjudicial

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Una mujer delgada frente a
Una mujer delgada frente a un espejo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las personas que han sufrido o sufren un trastorno alimentario suelen utilizar las redes sociales en busca de apoyo o contenido de recuperación. Sin embargo, una reciente investigación sugiere que estas plataformas también ofrecen material perjudicial, lo cual dificulta el proceso de mejora.

Según la investigación de la Universidad de Loughborough difundida por The Conversation, los algoritmos de estas plataformas digitales tienden a entremezclar contenido terapéutico y perjudicial.

A partir de las entrevistas en profundidad realizadas, las personas consultadas señalaron que, al hacer uso de sus redes sociales, aparecían publicaciones centradas en dietas, ejercicios y aspectos físicos, aunque ellas buscaran activamente perfiles de recuperación y apoyo. Algunos participantes relataban que esa exposición habían contribuido a retrocesos en su recuperación o reforzaban patrones de pensamiento poco saludables.

Cada vez hay más investigaciones que sugieren que el uso de las redes sociales puede vincularse a la insatisfacción corporal y los síntomas de trastornos alimentarios, especialmente entre jóvenes y mujeres, aunque esta relación no es causal. También, ver imágenes de cuerpos idealizados y contenido sobre dietas se ha asociado con una mayor preocupación por el peso y la apariencia.

Dismorfia corporal en redes sociales.
Dismorfia corporal en redes sociales. (Visuales IA)

Asimismo, otro estudio reveló que un algoritmo de TikTok ofrece más contenido de dietas a quienes han manifestado tener trastornos alimentarios que a quienes no lo han hecho. Esta selectividad, basada en patrones de visión e interacción, puede reforzar los intereses y vulnerabilidades existentes.

Las plataformas visuales como Instagram también son señaladas por generar ciclos repetitivos de exposición a contenidos sobre dietas, belleza y ejercicios, lo que reduce la variedad temática y mantiene a los usuarios atrapados en bucles de publicaciones relacionadas con la imagen corporal, impidiéndolos acceder a otros intereses.

Frente a este panorama, los propios participantes de la investigación destacaron el papel positivo que podían tener las redes en su proceso de recuperación. Los espacios online permiten acceder a relatos y apoyos que raramente encuentran fuera de internet y facilitan conexiones que les dieron tranquilidad y acompañamiento. El apoyo y el riesgo coexisten en los móviles, condicionados tanto por las decisiones de los usuarios como por los algoritmos.

Fotografía de archivo de un
Fotografía de archivo de un teléfono con la aplicación Tiktok. EFE/EPA/RITCHIE B. TONGO

Regular el uso de redes sociales

Los datos de una encuesta del NHS indican que una de cada cinco chicas de entre 17 y 19 años en Inglaterra padece un trastorno alimentario. Esta prevalencia, sumada al uso de plataformas digitales entre jóvenes, plantean preguntas sobre cómo se deberían gestionar las redes sociales. En especial, este debate entra en la agenda política, como recientemente sucedió en España al regular el uso de las redes sociales en los menores.

Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Loughborough sostienen que el esfuerzo por proteger a los usuarios debe ir más allá de limitar el ingreso por edad y centrarse en cómo se selecciona y difunde el contenido, ya que el diseño de las plataformas y los algoritmos de recomendación tienen un papel importante para la experiencia de los usuarios, especialmente de aquellos que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

En el ámbito educativo, se están desarrollando proyectos de alfabetización digital para ayudar a los jóvenes a evaluar críticamente las imágenes de cuerpos idealizados. Los expertos proponen reforzar estos programas para incorporar también la comprensión de cómo funcionan los algoritmos. Mientras tanto, empresas como Meta, YouTube y TikTok enfrentan demandas judiciales bajo la acusación de que el diseño de sus plataformas fomenta el uso compulsivo, el debate sobre la regulación se profundiza.