Desclasificados los documentos secretos del 23F: las claves de los 150 bloques de archivos publicados por el Gobierno sobre el intento de golpe de Estado

Los documentos y las transcripciones de las grabaciones ya están disponibles en la página web de La Moncloa

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El Consejo de Ministros ha aprobado la publicación de comunicaciones y archivos hasta la fecha mantenidos en secreto sobre el golpe de Estado de 1981.

Los documentos clasificados del 23-F ya son públicos. Desde este miércoles, los españoles pueden acceder a los entresijos de uno de los hitos fundacionales de la democracia: el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La documentación secreta ha pasado a ser de acceso público este mediodía, después de que el Gobierno anunciara su desclasificación el pasado lunes, poniendo fin a más de cuatro décadas de secreto oficial. Los archivos, todos en texto, puesto que no aparecen las grabaciones de las conversaciones telefónicas, ya están disponibles en la web de La Moncloa.

Hay un total de 153 unidades documentales que provienen de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, y comprende informes secretos y transcripciones de las conversaciones mantenidas por los principales protagonistas del episodio. Según explicaba la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, tras el Consejo de Ministros, aparece toda la documentación “que se ha encontrado hasta el momento”. No obstante, conforme señalan historiadores especializados en La Transición y en el 23F, esto no garantiza que se vaya a conocer todos los archivos, ya que no hay total conocimiento de qué había archivado, de manera que documentos podrían haber sido eliminados, una cuestión que también destacan los expertos.

Cómo se sucedieron los hechos el 23-F

El 23 de febrero de 1981, a las seis y veinte de la tarde, el teniente coronel Antonio Tejero, al mando de un grupo de guardias civiles, asaltó el Congreso de los Diputados durante la segunda votación para la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. Un mes antes, Adolfo Suárez, asediado por la oposición, presentaba su dimisión y le cedía el testigo a su compañero de partido. Tras el “se sienten, coño” y los tiros al techo -aún incrustados-, Suárez, su vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado -militar que llegó a encararse con los golpistas aquel día- y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo, permanecieron firmes y no se protegieron bajo sus escaños. Horas después, el capitán general de la III región militar, Jaime Milans del Bosch, sacó los tanques a las calles de Valencia.

Horas después de los tiros, a una y media de la madrugada, el rey emérito Juan Carlos I lanzaba un mensaje de respaldo a la Constitución que puso fin al golpe cuyo fin sería acabar con la democracia. Esa es la versión oficial, una que decenas de historiadores han cuestionado y que podría cambiar este miércoles, aunque solo esperan matices y no grandes sorpresas.

El rey Juan Carlos en
El rey Juan Carlos en TVE la noche del discurso contra el intento de golpe de Estado, a 23 de febrero de 1981. (EFE/TVE/Archivo)

El foco, 45 años después, apunta al rey Juan Carlos I y al resto de figuras que jugaron un papel relevante aquel día. Los historiadores creen que los documentos publicados ayudarán a esclarecer el grado de conocimiento que tenían de las intenciones de Tejero. La mirada ahora se posa en los militares, políticos, así como en el propio monarca.

Los documentos desclasificados relativos al 23F se dividen en subbloques dentro de tres grandes bloques. El primero de ellos aglutina los documentos del Ministerio del Interior, que contiene informes de la Guardia Civil, con transcripciones de conversaciones entre Tejero, otros militares y García Carrés (civil que ayudó en la logística del golpe). También se incluyen los informes elaborados por la Dirección General de la Policía, donde hay documentos que recogen el ambiente de las comisarías.

El segundo bloque, con los documentos del Ministerio de Defensa cuenta con los informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) -los más esperados por los historiadores- que muestran que seis miembros del antiguo CNI “participaron activamente” en el intento y lo intentaron encubrir; y también las vistas orales del caso con los testimonios de los guardias civiles, así como el seguimiento del juicio.