Fernando Azor, psicólogo: “Es importante saber diferenciar una crisis de ansiedad de un infarto“

Un 70,2% de los españoles habría sufrido síntomas de ansiedad al menos una vez entre 2023 y 2024

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Cómo diferenciar un ataque de
Cómo diferenciar un ataque de ansiedad de un infarto (Canva)

Cada vez es más frecuente que la población presente signos de ansiedad. De hecho, según el VI Estudio de Salud y estilo de Vida de Aegonun publicado en 2024, un 70,2% de los españoles habría sufrido sus síntomas al menos una vez en el último año. No obstante, un ataque de pánico -también conocido como crisis de ansiedad- es un paso que va más allá de aquellas situaciones en las que los pacientes se sienten amenazados por un peligro desconocido. Tal y como lo describe la Clínica de la Universidad de Navarra, estos episodios se convierten en un "estado permanente de angustia“.

Los síntomas suelen aparecer de manera inesperada y alcanzan su máxima intensidad en pocos minutos. Normalmente, como enumera Mayo Clinic en su web, los signos más frecuentes son la sensación de amenaza inminente, miedo a perder el control o a morir, palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar, opresión en la garganta, escalofríos, sofocos, náuseas, etc. Pero también la persona que lo padece puede creer que está sufriendo un ataque cardíaco o, incluso, temer por su vida.

Ante este escenario, Fernando Azor, psicólogo clínico y pericial y director de Azor & Asociados, considera que “es importante saber diferenciar una crisis de ansiedad de un infarto”. Durante una entrevista, retransmitida en diferentes publicaciones en su perfil de TikTok (@azorfernando), el especialista ha determinado algunas claves para esta cuestión, que “aunque no sea de los trastornos con mayor afectación en la población, como es tan intensa la sintomatología, pues es muy frecuente que nos pidan ayuda más que para otros trastornos”.

Cómo diferenciar un ataque de
Cómo diferenciar un ataque de ansiedad de un infarto (@azorfernando)

La ansiedad persistente “puede debilitar el sistema cardiovascular”

En la entrevista Fernando Azor, junto a otro experto de Azor & Asociados, menciona que muchos de los que acuden a su consulta llegan “por miedo a que les dé un infarto” -como sugiere su compañero-, “un problema neurológico o incluso a veces la vergüenza de desmayarse en un lugar donde hay mucha gente”, detalla. A esto se suma la sensación “desagradable” que vive el paciente, pues “es una sensación como de riesgo inminente y como que me voy a morir”, explica su acompañante.

Por su parte, Azor determina que el ataque de ansiedad “es una situación repetida en el tiempo y, dependiendo de la persona, acaba teniendo síntomas distintos”, asegura. De esta manera, ha tenido a pacientes “con sensación de desmayo inminente”, mientras que “otras veces va sensación de corazón superacelerado”. En esta última situación, el experto asegura que “no sé muy bien qué voy a hacer con él, porque a lo mejor acabo teniendo un infarto”.

Aunque padecer un infarto de miocardio tras sentir un episodio de ansiedad es extremadamente difícil, Hakop Hrachian, electrofisiólogo con el Miami Cardiac & Vascular Institute, ya determinaba en 2016 que: “La ansiedad intensa y continua puede alterar los ritmos cardiacos, causando palpitaciones, arritmias y hasta taquicardia”, expresó según el Baptist Health. Además, con el tiempo, “la ansiedad crónica que constantemente estresa al corazón, puede debilitar el sistema cardiovascular, y si es lo suficientemente severa, puede llevar a un ataque cardiaco o a un infarto cerebral”.

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Por este motivo, Azor ha afirmado que “no podemos averiguar al cien por cien con una garantía absoluta si es una crisis de ansiedad o es un infarto”. Sin embargo, aquí la cuestión está en que vamos a detectar que, en gran medida, la persona que tiene crisis de ansiedad solo está llena de pensamientos y los síntomas son casi siempre de respiración, aceleración cardíaca, mareo", enumera. En cambio, una persona con infarto “suele tener un nivel de intensidad físico mucho más grande y que no depende específicamente del pensamiento, del entorno, de la circunstancia”, añade. Aun así, es algo “difícil de saber en el momento donde hay más malestar”, explica.