Una mujer llega al hospital con una cuchara de 17 centímetros en el estómago: “Tuve que elegir entre atragantarme o tragármela”

Su marido quiere guardar ahora la cichara como una obra de arte

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Una mujer llega al hospital
Una mujer llega al hospital con una cuchara de 17 centímetros en el estómago. (Freepik)

La reacción imprevisible de un animal en casa puede desencadenar situaciones insólitas, tal como le ocurrió a Reymy Amelinckx. Mientras estaba sentada en el sofá y con la cuchara en la boca para contestar un mensaje de texto, su perro vizsla húngaro, Marley, saltó inesperadamente sobre su regazo. “Tenía tanto miedo que eché la cabeza hacia atrás y, sin darme cuenta, la cuchara se me había atascado en la garganta. Me puse de pie y empecé a entrar en pánico”, relató al medio británico The Mirror.

En los primeros instantes del accidente, Reymy intentó sacar la cuchara con la mano, pero el objeto comenzó a deslizarse hacia su estómago. “Todo pasó tan rápido que tuve que tragármela o atragantarme”, explicó. La joven se vio obligada a elegir entre dos peligros inmediatos y optó por evitar el atragantamiento.

Por vergüenza, no le contó el incidente a su pareja inmediatamente y trató de restarle importancia. “No me sentía nada mal, así que no dije nada de inmediato. Fue solo después de cenar que me di cuenta de que la situación era realmente muy grave. Buscó en internet, y decían lo mismo: acude a urgencias de inmediato. Solo entonces me di cuenta de lo peligroso que podía ser”, añadió.

Dos días de espera y malestar

Los médicos confirmaron que la cuchara era demasiado grande para pasar de forma natural por el aparato digestivo, por lo que le indicaron esperar hasta programar una gastroscopia. Durante esas dos jornadas, Reymy sufrió hinchazón, náuseas y dificultad para dormir. “Sentía la cuchara moviéndose, a veces justo entre mis costillas. Fue realmente aterrador. No podía comer sin sentirme rara y dormir era difícil porque cada posición me recordaba la cuchara en el estómago”, contó.

Durantelos primeros días sufrió hinchazón,
Durantelos primeros días sufrió hinchazón, náuseas y dificultad para dormir. (AdobeStock)

Extracción mediante gastroscopia

La intervención se realizó bajo anestesia local, evitando la cirugía abierta. “Estoy tan contenta de que finalmente me hayan quitado la cuchara con una gastroscopia y de que no hayan tenido que abrirme el estómago quirúrgicamente”, explicó. El procedimiento requirió girar el utensilio dentro del estómago, provocando una pequeña hemorragia gástrica, pero sin causar daños permanentes.

Tras la extracción, Reymy recibió el alta a las pocas horas de la operación. “Me recuperé rápidamente. Tuve dolor de garganta debido a los daños en el esófago, algunos episodios leves de sangrado gástrico y sensibilidad estomacal durante un tiempo, pero ningún daño permanente”, afirmó.

Un hombre toca el piano mientras le operan de un tumor cerebral en un hospital de Córdoba (Hospital Cruz Roja de Córdoba)

Un recuerdo y una advertencia

Además, el singular accidente le valió una inesperada notoriedad en su entorno laboral. “Al día siguiente, volví al trabajo como siempre. Mis compañeros no me creyeron hasta que les enseñé la radiografía”, confesó. A pesar de lo traumático, Reymy decidió conservar la cuchara como recuerdo. “Mi novio quiere convertirla en una obra de arte. No sabe exactamente cómo, pero será una pieza única”, dijo.

Por último, ofreció consejos para evitar riesgos similares: “Perros entusiastas y comer en el regazo es igual a zona de riesgo. Enséñenles la orden de ‘espera’ o ‘silencio’ para los momentos de sobresalto. La vergüenza es temporal, el daño interno no”, sentenció.