Silvia Severino, psicóloga: “Si el rosa es tu color favorito, estás profundamente conectada con la compasión”

El significado del color rosa va más allá de lo estético y se relaciona con aspectos emocionales y sociales

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Silvia Severino, psicóloga, habla sobre
Silvia Severino, psicóloga, habla sobre el color rosa (TikTok / @silviaseverinopsico)

La psicología del color estudia cómo las tonalidades influyen en las emociones, percepciones y comportamientos de las personas. Entre los colores que generan mayor interés por sus implicancias emocionales destaca el rosa, tradicionalmente asociado a la ternura, la empatía y la calidez.

Su impacto sobre el estado de ánimo y las relaciones personales ha sido objeto de análisis en distintas disciplinas, desde el arte hasta la neurociencia. En los últimos años, la popularidad del rosa ha crecido en diferentes contextos sociales y culturales, generando debates sobre su significado y el tipo de personalidad que lo prefiere.

La preferencia por el color rosa revela profundidad emocional y una fuerte inclinación hacia la compasión, según afirmó Silvia Severino, psicóloga en un vídeo de TikTok (@silviaseverinopsico). Ella subraya: “Si el rosa es tu color favorito, significa que estás profundamente conectada con la compasión”.

En su análisis, Severino explicó que esta tonalidad expresa calidez emocional y capacidad de cuidar, vinculado directamente con una hormona: “Está relacionado con la oxitocina, la hormona del vínculo, por eso conecta la ternura, la empatía y la cercanía”, sostuvo.

Implicaciones y usos del color rosa

El sentido del rosa, para Silvia Severino, también implica una preferencia vital ante las tensiones cotidianas. “Las personas que eligen el rosa suelen valorar la conexión por encima del conflicto,” aseguró. Añadió que quienes se sienten identificados con este color “ven fortaleza en la sensibilidad y no confunden suavidad con debilidad”.

La psicóloga dedica atención al valor del optimismo y la sanación asociados al color: el rosa, dijo, es símbolo de “un corazón que cree nuevos comienzos y en tratar a los demás con cuidado”. Concluyó de manera contundente: “Amar el rosa no es debilidad, es profundidad emocional”.

Imagen de una pared pintada
Imagen de una pared pintada (Freepik)

Los estudios sobre la percepción del color rosa sugieren que su influencia se extiende más allá de lo simbólico. En entornos terapéuticos y educativos, el uso de tonos rosados suele asociarse a ambientes propicios para el diálogo y la expresión emocional. Esta tonalidad transmite una sensación de acogida y puede favorecer la apertura en quienes buscan espacios seguros para compartir sus sentimientos.

Además, el rosa ha sido utilizado en campañas de salud para transmitir mensajes de apoyo y solidaridad. La relación con la oxitocina, mencionada por Severino, encuentra eco en investigaciones sobre el impacto de los colores en la producción de neurotransmisores vinculados al bienestar social y afectivo.

Reflejado en varias situaciones

La preferencia por el rosa puede manifestarse en distintas etapas de la vida y no se limita a un solo género. Elegirlo como color favorito puede reflejar una búsqueda consciente de entornos armoniosos y relaciones en las que prime la comprensión.

Esta inclinación suele verse en personas que priorizan la cooperación y el bienestar colectivo, relegando la competitividad o los enfrentamientos directos. La visión de la sensibilidad como fortaleza, y no como debilidad, desafía prejuicios tradicionales y abre la puerta a una interpretación más amplia de la inteligencia emocional.

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El rosa también ha adquirido un papel relevante en movimientos sociales y culturales, donde se utiliza para reivindicar valores como el respeto, la inclusión y la diversidad. Su presencia en campañas contra el bullying o en iniciativas de apoyo emocional refuerza la idea de que los colores, lejos de ser simples elecciones estéticas, pueden convertirse en herramientas de comunicación y transformación social.

En definitiva, la afinidad por el color rosa puede entenderse como una declaración de intenciones: una apuesta por la empatía, la ternura y la capacidad de sanar, tanto a uno mismo como a los demás, según explica la psicóloga Silvia Severino.