La gira secreta del presidente de Indra y su hermano intentando vender armas al dictador de Guinea y al clan de los Buteflika en Argelia

Los hermanos Escribano se entrevistaron con Teodoro Obiang, dictador de Guinea. El exministro de Defensa José Bono les abrió las puertas. Al final la negociación no llegó a buen puerto porque la empresa madrileña no vio clara la forma de pago

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Teodoro Obiang con Ángel Escribano
Teodoro Obiang con Ángel Escribano

La puerta se la abrió el exministro de Defensa, José Bono. Los hermanos Escribano, Ángel y Javier (en la actualidad presidente y consejero de Indra, respectivamente) intentaron vender al dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, la ‘joya de la corona’ que sale de la fábrica de su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engeeniring, la torreta de tanques. Ambos empresarios viajaron a la excolonia española para intentar hacer negocios con Obiang. Infobae ha tenido acceso a fotos exclusivas de aquel viaje que se produjo antes de la pandemia de 2020, y que llevó a los Escribano a visitar también al clan de los Buteflika, que dirigieron los designios de Argelia durante 20 años apoyados por una élite militar.

Con Guinea la venta no fructificó. Con Argelia, sí, gracias a una gran negociación que entonces llevó a cabo una directiva de los Escribano, Teresa Cabezón Arias, que estuvo casi ocho años trabajando para Escribano Mechanical & Engeeniring y que en la actualidad lleva las riendas del departamento de Defensa Internacional de Indra. Hay que tener en cuenta que en octubre de 2009 la Unión Europea prohibió a sus Estados miembros, en los que está España, vender armas al Gobierno de Obiang por la represión violenta contra la población y la vulneración de los derechos humanos. Estas medidas incluían un embargo de armas, la congelación de activos y la prohibición de viajar a los miembros del gobierno guineano.

Años después, ante la evolución positiva del país, la UE suavizó las restricciones en abril de 2014 y levantó el embargo de armas y equipo que pudiera utilizarse para la represión interna. Esta flexibilización de las medidas sirvió para que en el año 2018 los Escribano realizaran este acercamiento discreto al Gobierno de Guinea. En realidad llegaron a hacer tres viajes después que Bono les hiciera el papel de ‘cicerone’ con Obiang. El Fondo Soberano de Omán (SGRF) tenía en esos momentos el 32,2% de las acciones de Escribano. Omán llegó a la compañía madrileña el año 2016 y se marchó a principios de 2022. Según fuentes conocedoras de las reuniones mantenidas, Omán quería cerrar la operación con Guinea para cimentar una relaciones que le llevarán al petróleo que tiene Guinea. El ‘oro negro’ llegó a convertir a Guinea Ecuatorial en la economía con mayor renta per cápita de África. Ese año, 2018, Guinea Ecuatorial producía un promedio de 125.000 barriles de petróleo por día, de los que la casi totalidad eran exportados a España.

Los hermanos Escribano, acompañados por
Los hermanos Escribano, acompañados por miembros del Fondo Soberano de Omán, en su visita a Teodoro Obiang

Teodoro Obiang llevaba entonces 39 años en el poder. El presidente ecuatoguineano hizo carrera militar y derrocó en 1979 a su tío, Francisco Macías Nguema. Después de encabezar una junta castrense, Obiang pasó a ser presidente constitucional en 1982. Sin embargo, desde entonces se ha reelegido seis veces en medio de acusaciones de corrupción, represión y violaciones a los derechos humanos. Lleva 45 años en el cargo y su vicepresidente es su hijo, Teodorín Nguema Obiang. Otro hijo del dictador, Carmelo Ovono Obiang está procesado por la Audiencia Nacional por los delitos de terrorismo, secuestro y tortura de cuatro opositores en el exilio. Las negociaciones de venta no fructificaron, a pesar de que los Escribano viajaron a Guinea con una delegación del Fondo Soberano de Omán. Obiang estaba decidido a invertir en las torretas con control remoto que les ofrecían los Escribano, pero los hermanos no cerraron la operación porque no les convencía las condiciones de pago.

Sus primeros negocios fuera de España

Hasta esa fecha, los Escribano apenas habían hecho negocios fuera de las fronteras españolas. La llegada del capital de Omán hizo que la empresa se profesionalizara y tuviera que crear un consejo de administración. En 2017, por ejemplo, tal y como publicó Infobae, consiguieron vender a la Armada venezolana el sistema de tiro para sus blindados. 2017 fue un año complicado para el régimen de Nicolás Maduro por la fuerte crisis económica que asolaba el país, la salida de Venezuela de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y una serie de protestas contra el chavismo, después de que el Tribunal Supremo declarara en desacato la Asamblea Nacional, el único poder del Estado que entonces estaba bajo el control de la oposición. Las protestas duraron cuatro meses y se saldaron con decenas de muertos y heridos.

Luego llegaron sus viajes a Guinea y Argelia. La llegada de Omán al capital de la empresa madrileña les abrió muchas puertas en el extranjero y provocaron que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) pusiera más su foco en una compañía familiar que empezaba a tener amigos peligrosos. “Hay que destacar, por ejemplo, que Rusia siempre ha tejido alianzas con Argelia y otros países africanos para extender su influencia en el flanco sur de la OTAN”, explican fuentes de los servicios secretos. “Lo que más preocupaba entonces, y ahora también, era que Moscú negociaba la implantación de una base naval en Mers El-Kébir, un puerto cercano a Orán que dista tan solo 140 kilómetros de Almería, una distancia asequible para misiles rusos de corto alcance”, explican las mismas fuentes. Los Escribano ofrecieron a Argelia estaciones de control remoto de calibres 12,7; 20 y 30 mm para buques y patrulleras, lanchas interceptoras, así como sistemas para control, coordinación y mando, combinando las capacidades de observación de sus sensores electroópticos con la potencia de fuego de sus sistemas de armas.

El grupo Indra ha superado sus objetivos en el primer año del plan estratégico 'Leading the future' (Europa Press)

De la noche a la mañana, los Escribano se convirtieron en una de las empresas de defensa (en España hay 544) a la que tener en cuenta y seguir muy de cerca. Su empresa terminó 2018 con una facturación cercana a los 45 millones de euros y 261 empleados. En 2019, la facturación de EM&E bajó un poco a los 44,2 millones de euros, según el Registro Mercantil. En 2020, los ingresos fueron de 73,5 millones, esto es, un 66,3% superiores. En 2021 la cifra alcanzó los 87,4 millones (+18,9%), en 2022 facturó un 4,2% más, hasta los 91,1 millones, y en 2023 registró unos ingresos de 115 millones, un 26,2% superiores a los del año anterior. El punto de inflexión se produjo en 2024, año en el que lograron una facturación récord de 355 millones de euros, un 208,7% más. Ya sumaba 1.247 empleos.

Un año antes, en mayo de 2023, Escribano había entrado en el capital de Indra, convirtiéndose en el segundo accionista de la compañía, solo por detrás de la estatal SEPI. Uno de los dos hermanos Escribano, Ángel, se convirtió en presidente de Indra en enero de 2025. El otro, Javier es consejero de esa misma compañía. Escribano Mechanical and Engineering es además el segundo mayor accionista de Indra, controlando el 14,3% del capital, solo por detrás de la SEPI, que ostenta el 28%. Indra intenta, en la actualidad, comprar Escribano. Esta operación, que tiene el aval del Gobierno de Pedro Sánchez, está encallada por las reticencias de la Unión Europea, que daría mucho poder a los hermanos Escribano en el nuevo gigante de la seguridad española.