La mejor rutina de ejercicio para reducir la grasa abdominal después de los 60 años

Acompañar el deporte con una buena alimentación multiplica los beneficios

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Persona tocando su abdomen. (Freepik)
Persona tocando su abdomen. (Freepik)

Reducir la grasa abdominal es uno de los objetivos más comunes cuando se busca mejorar tu físico. Sin embargo, no se trata solo de una cuestión estética. La acumulación de grasa en el abdomen, especialmente con el paso de los años, está estrechamente relacionada con problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión o alteraciones del colesterol.

A partir de los 60 años, el cuerpo experimenta cambios naturales: se pierde masa muscular, el metabolismo se vuelve más lento y, en el caso de muchas mujeres tras la menopausia, la grasa tiende a concentrarse en la zona de la cintura y el abdomen.

Por eso, cuidar la alimentación, mantenerse activo y adoptar hábitos sostenibles es clave para proteger la salud y ganar calidad de vida. La buena noticia es que no hacen falta rutinas extremas ni dietas imposibles. De hecho, la clave para conseguir un cambio es la constancia.

Cómo hacer una buena rutina de ejercicio

Uno de los errores más habituales es pensar que hacer solo abdominales eliminará la grasa del vientre. La realidad es que el cuerpo no quema grasa de forma localizada. El enfoque más eficaz combina cardio moderado con ejercicios de fuerza y estabilidad, especialmente de core.

El ejercicio cardiovascular ayuda a quemar calorías y mejora la salud del corazón y los pulmones. Por su parte, el trabajo de fuerza es fundamental para prevenir la sarcopenia y mantener activo el metabolismo incluso en reposo. Un ejemplo de buena rutina podría ser:

  • Caminar rápido durante 15-20 minutos, ideal para activar el cuerpo y preparar los músculos.
  • Plancha modificada apoyando las rodillas, manteniendo la postura entre 20 y 30 segundos, tres veces.
  • Puente pélvico, centrado en activar glúteos y abdomen, con tres series de diez repeticiones.
  • Crunch bicicleta lento, priorizando el control del movimiento y la respiración, dos series por lado.
  • Marcha en el sitio elevando las rodillas durante un minuto, perfecta para reactivar el metabolismo.

Esta rutina debes hacerla de 3 a 5 veces por semana. La frecuencia depende de lo activo que seas a lo largo del día y de tu estado físico actual. Si no eres muy activo y llevas mucho tiempo sin hacer ejercicio intenso, es normal que te cueste recuperarte.

Alimentación y hábitos, otra de las claves

El ejercicio por sí solo no es suficiente si no va acompañado de una alimentación adecuada y un estilo de vida saludable. Para combatir la grasa abdominal, es fundamental reducir el consumo de azúcares y harinas refinadas.

Para reducir la grasa corporal, es importante estar en un déficit calórico, es decir, gastar más energía de la que se consume, pero debe ser una bajada moderada. Lo ideal es que se haga un déficit de 200-300 calorías y que se consuman todos los nutrientes necesarios.

Una estrategia eficaz es asegurar una ingesta adecuada de proteínas repartidas a lo largo del día, ya sea a través de pescado, legumbres, huevos o carne. Esto ayuda a conservar la masa muscular y ayuda a sentirse más saciado.