El estrés es la principal causa de errores profesionales, según los psicólogos

La Universidad de Columbia ha demostrado como los errores aumentan en un 66% cuando se trabaja con estrés

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El estrés es la principal
El estrés es la principal causa de error laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estrés se ha convertido en un factor determinante para explicar por qué ocurren errores en el ámbito profesional, de acuerdo con psicólogos y recientes investigaciones en el campo de la salud laboral. Esta presión constante afecta a trabajadores de todos los sectores y edades, interfiriendo en la capacidad de concentración, el juicio y la toma de decisiones. El entorno laboral, caracterizado por plazos ajustados, alta exigencia y competitividad, genera un clima en el que las equivocaciones se vuelven más probables y, muchas veces, inevitables.

Una investigación realizada en 2018 por el Instituto de Ciencias de la Información de la Universidad de Columbia analizó el desempeño de cirujanos en situaciones de alta tensión. Los resultados mostraron que, durante los picos de estrés, la incidencia de errores aumentaba en un 66%. El psicólogo Vincent Joly señala que este aumento no es inesperado, ya que el estrés altera la capacidad de razonar y reflexionar con calma. Bajo presión, las personas tienden a actuar de manera impulsiva, sin evaluar plenamente las consecuencias de sus actos. Este patrón se repite en numerosos entornos laborales, desde el sector sanitario hasta el ámbito administrativo o comercial.

Los errores derivados del estrés no solo afectan al individuo que los comete, sino que pueden acarrear consecuencias para clientes, pacientes, empresas y equipos enteros. Las pérdidas económicas, los accidentes y la disminución de la confianza en la organización son solo algunos de los efectos colaterales más habituales. Por esta razón, reconocer el impacto del estrés y tomar medidas preventivas se considera hoy una prioridad para empresas y responsables de recursos humanos.

Estrés en profesiones de alto riesgo

En sectores donde la presión es inherente, como el ejército, la policía o los servicios de emergencia, el riesgo de cometer errores por estrés es especialmente elevado. Los profesionales de estas áreas están habituados a trabajar en situaciones límite, donde la rapidez y la precisión son cruciales. Para reducir el margen de error, estos colectivos adoptan protocolos y rutinas estrictas, que se entrenan hasta convertirse en respuestas automáticas.

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Según explica Vincent Joly, ritualizar los procedimientos permite que, en una situación de crisis, el profesional actúe de forma eficaz sin necesidad de detenerse a pensar cada paso. Esta sistematización disminuye notablemente la tasa de equivocaciones, ya que el cerebro responde de manera casi instintiva. Sin embargo, no todo puede ser protocolizado, y siempre existirá un grado de imprevisibilidad asociado a la naturaleza humana y al entorno en el que se desempeñan estas profesiones.

Además, la formación continua y los simulacros periódicos refuerzan la preparación ante situaciones estresantes. Estas estrategias, combinadas con el apoyo psicológico y el trabajo en equipo, contribuyen a mantener los niveles de error bajo control y a preservar tanto la salud mental como la eficacia operativa de los trabajadores.

Estrategias prácticas para reducir el estrés

En la mayoría de los trabajos, donde no existen protocolos tan rígidos como en las profesiones de alto riesgo, la prevención del estrés pasa por mejorar las condiciones generales del entorno laboral. Los especialistas recomiendan fomentar pausas regulares durante la jornada, crear espacios para el diálogo y la gestión emocional, así como promover un ambiente de apoyo entre compañeros y superiores.

Estrategias para reducir el estrés
Estrategias para reducir el estrés en el trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diseño de horarios flexibles, la reducción de cargas excesivas y la asignación de tareas realistas son medidas que ayudan a disminuir la presión y, por ende, los errores. La formación en habilidades de gestión del tiempo y técnicas de relajación, como la respiración consciente o la meditación breve en el lugar de trabajo, también han demostrado ser eficaces para minimizar el impacto del estrés en el día a día.

Por último, es fundamental que las empresas reconozcan los signos de sobrecarga y actúen antes de que el estrés derive en problemas mayores. Un entorno laboral que prioriza el bienestar de sus empleados no solo reduce la incidencia de errores, sino que incrementa la motivación, la productividad y la satisfacción general en el trabajo.