Una familia con un bebé de cinco meses y una hija de cuatro años lleva diez días durmiendo en la calle: “Estamos desesperados”

Los largos procesos de burocracia impiden encontrar un trabajo al padre

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Una familia con un bebé
Una familia con un bebé de 5 meses y una hija de 4 años deambula por las calles por falta de vivienda. (Freepik)

En pleno invierno, el frío puede convertirse en un enemigo silencioso y cruel. Para quienes carecen de un hogar, cada día se convierte en una lucha por sobrevivir bajo temperaturas gélidas y sin las mínimas garantías de seguridad. En España, donde la crisis habitacional sigue agravándose, cada vez son más familias las que enfrentan la dureza de la calle, la inestabilidad de los pisos temporales y la falta de soluciones reales por parte de las administraciones.

Mientras algunos apenas logran llegar a fin de mes, otros se ven empujados a situaciones extremas. Es el caso de una familia con un bebé y una hija, que se han visto obligados a pasar varias noches en espacios improvisados, sin calefacción ni mobiliario, y durante el día deambulan en busca de un refugio que apenas les permita cubrir sus necesidades básicas.

Arsen, su esposa Ani y sus dos hijas, una de cinco meses y otra de cuatro años, llevan más de diez días sin hogar. La familia, de origen armenio, llegó a Francia en 2016, y sobrevivían gracias a la solidaridad de amigos que les ofrecían un alojamiento temporal. Pero a principios de enero, el último amigo que los hospedó durante más de tres años les comunicó que debían irse. “Nos dio una semana para empaquetar nuestras cosas e irnos”, han explicado los padres al medio francés Midi Libre.

“Hace frío, estamos desesperados”

La falta de viviendas sociales, los precios desorbitados del alquiler y los trámites administrativos prolongados han llevado a la familia a esta situación. “Me siento impotente”, ha confesado Arsen. Él, padre de familia y artista, se siente incapaz de sacar adelante a su familia en condiciones dignas.

Durante el día, la familia debe vagar por el barrio con el bebé y su hija mayor, y por la noche encuentran un refugio improvisado en la biblioteca abandonada de la escuela a la que asiste la mayor. “Es apenas mejor que la calle”, ha afirmado el padre. Hasta ahora, la biblioteca hace la función de techo gracias a que la directora del colegio donde estudian sus hijas se lo ofreció. “Hace frío, estamos desesperados”, ha expresado en petición de ayuda.

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Sin trabajo por la burocracia

El padre no puede acceder a un empleo formal debido al bloqueo administrativo. Su solicitud de residencia, presentada en 2023, “está bloqueada en la prefectura”. “He tenido varias ofertas de trabajo en los últimos años. Tres para ser exactos”, ha dicho Arsen. Pero sin la posibilidad de regularizar su situación, no puede garantizar unos ingresos estables que le permitan alquilar un piso, comprar comida o cubrir las necesidades básicas de sus hijas.

La situación de la familia refleja un problema que no solo es exclusivo de Francia. En España, según datos de la última encuesta del INE sobre personas sin hogar (2022), cerca de 25.000 duermen cada noche en la calle, aunque informes como los de Cáritas elevan esta cifra a 40.000. Y es que, en nuestro país, la crisis de la vivienda pasa por un momento crítico, donde los salarios no pueden hacer frente a los alquileres.