Las frutas que no deberías comer por la noche: así influyen al sueño y al organismo

Un estudio de la Universidad de Leeds (Inglaterra) señala que ciertos componentes pueden alterar el sueño profundo y la salud digestiva

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Frutas a evitar por la
Frutas a evitar por la noche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las frutas forman parte esencial de una dieta equilibrada porque aportan vitaminas, minerales y fibra necesarios para el bienestar diario. Su consumo diario está avalado por especialistas en nutrición y organismos de salud, que destacan su rol en la prevención de enfermedades y en el mantenimiento de la energía a lo largo del día.

A pesar de estos beneficios, no todas las frutas resultan igual de aconsejables en cualquier momento. Por la noche, el cuerpo entra en una fase distinta: necesita prepararse para el descanso y la recuperación. Durante este período, ciertos alimentos pueden influir en cómo dormimos, y las frutas no son la excepción. Por eso, expertos advierten que el tipo de fruta que se elige para la cena puede marcar la diferencia entre un sueño profundo y uno interrumpido.

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Según un estudio de la Universidad de Leeds publicado en Social Science & Medicine, algunas frutas pueden alterar el descanso nocturno debido a sus propiedades. La razón principal no es solo el contenido nutricional, sino cómo ciertos componentes afectan al organismo en las horas previas a dormir.

Frutas que conviene evitar en la cena

Algunas frutas, aunque saludables durante el día, pueden generar molestias si se consumen en la noche. Entre las principales está el grupo de los cítricos: naranjas, mandarinas y pomelos. Estos alimentos, ricos en vitamina C, presentan una acidez considerable que puede provocar luego esa sensación ácida estomacal o agravar el reflujo gástrico, sobre todo en personas sensibles. Este malestar puede dificultar la conciliación del sueño o interrumpirlo durante la noche.

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El tomate, aunque se suele considerar una verdura, pertenece al grupo de las frutas y comparte el problema de la acidez. Además, contiene tiramina, un aminoácido que tiene un efecto estimulante en el cerebro, lo que puede complicar la relajación necesaria para dormir bien. Por estos motivos, tanto los cítricos como el tomate se consideran poco recomendables antes de acostarse.

Las frutas con alto contenido de agua, como la sandía, el melón y el durazno, pueden parecer opciones ligeras y refrescantes, pero su consumo abundante por la noche puede traer consecuencias inesperadas. Debido a que hasta el 92% de su composición es agua, aumentan la necesidad de orinar durante la noche, lo que interrumpe el ciclo de sueño y dificulta un descanso profundo.

Por último, existen frutas que contienen sorbitol, un azúcar natural presente en manzanas, melocotones, ciruelas, pasas y peras. El sorbitol puede resultar difícil de digerir para algunas personas, generando hinchazón abdominal y gases. Estas molestias digestivas, aunque leves, pueden afectar la calidad del sueño y hacer que la noche resulte menos reparadora.

Alternativas para una cena ligera y reparadora

Para quienes desean incluir frutas en la cena sin perjudicar el descanso, conviene optar por variedades de bajo contenido ácido y con menor cantidad de agua. Las cerezas destacan por su aporte de melatonina, una hormona clave para regular el sueño. El kiwi y la banana también son buenas opciones, ya que contienen nutrientes como la vitamina B6 y el triptófano, que contribuyen a la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores que favorecen la relajación y el sueño.

Las frutas que puedes consumir
Las frutas que puedes consumir con tranquilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el aguacate ofrece magnesio, un mineral que ayuda a relajar los músculos y facilita un sueño más profundo. Elegir frutas como estas en la cena puede ser una decisión sencilla y efectiva para quienes buscan noches más tranquilas y un descanso de mayor calidad.

La selección adecuada de frutas en las horas previas al descanso puede convertirse en un aliado para mejorar el sueño. Optar por opciones que no irriten el sistema digestivo ni alteren el ciclo natural del cuerpo es una estrategia útil para quienes buscan dormir mejor cada noche.