Un estudio revela cuánto se degrada la batería de tu coche eléctrico y los factores que más influyen en su desgaste

Geotab, empresa especializada en gestión de flotas de vehículos, ha presentado un informe en el que analiza el comportamiento de las baterías eléctricas sobre la base de datos agregados de más de 22.700 vehículos de 21 marcas

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Carga de un vehículo eléctrico.
Carga de un vehículo eléctrico. (Europa Press)

Cada vez se compran más coches eléctricos. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, en 2025 las ventas de vehículos electrificados - que incluyen eléctricos e híbridos enchufables, abarcando turismos, cuadriciclos, vehículos comerciales, industriales y autobuses - sumaron 245.629 unidades, lo que representa un aumento del 96,2 % respecto a 2024. A lo largo de 2025, el mercado duplicó las ventas respecto al año anterior y los vehículos electrificados alcanzaron el 17,9 % del total vendido, casi ocho puntos porcentuales más que en 2024.

Queda claro, entonces, que son cada vez más las personas que deciden dejar atrás los vehículos de combustión y pasarse al eléctrico. Una de las cuestiones, sin embargo, que suele preocupar a quienes están considerando tal compra, es el rendimiento de las baterías, ya que el recambio suele ser muy caro y, además, muchos seguros no la cubren. Geotab, empresa especializada en soluciones telemáticas y gestión de flotas, ha analizado el comportamiento de las baterías utilizando datos agregados de más de 22.700 vehículos eléctricos de 21 marcas.

9 de cada 10 españoles que tienen intención de comprar coche optará por un eléctrico.

Las baterías de vehículos eléctricos presentan una degradación anual media del 2,3%

El informe de Geotab sitúa la degradación media anual de la batería en un 2,3%, frente al 1,8% registrado en 2024. Esta diferencia se atribuye principalmente a la mayor presencia de la carga rápida en corriente continua de alta potencia, utilizada con más frecuencia por los conductores. El estudio indica que el uso habitual, los patrones de carga y el clima son factores que influyen en el envejecimiento de la batería, y conocerlos ayuda a sacar el máximo partido a cada vehículo.

El vicepresidente de EMEA en Geotab, Iván Lequerica, señala que “la salud de las baterías de los vehículos eléctricos sigue siendo sólida, incluso a medida que los vehículos se cargan más rápido y se utilizan de forma más intensiva”. Añade que “nuestros últimos datos muestran que las baterías siguen superando con creces los ciclos de sustitución previstos por la mayoría de las flotas. Lo que ha cambiado es que el comportamiento de carga tiene ahora un papel mucho más relevante en la velocidad a la que envejecen las baterías, lo que ofrece a los operadores la oportunidad de gestionar el riesgo a largo plazo mediante estrategias de carga inteligente”.

La degradación de la batería es un proceso natural que reduce la capacidad de almacenamiento de energía con el paso del tiempo. El estado de salud, conocido como SOH (State of Health), mide ese desgaste: todas las baterías empiezan con un 100 % de SOH y la cifra baja progresivamente con los años y el uso. En la práctica, una batería de 60 kWh con un SOH del 80 % funciona como una de 48 kWh.

La potencia de carga, la
La potencia de carga, la intensidad de uso y el clima son factores que influyen en la degradación (DPZ)

La potencia de carga, la intensidad de uso y el clima son factores que influyen en la degradación

La potencia de carga es el factor que más afecta al estado de la batería, según el estudio de Geotab. Los vehículos que usan de forma habitual la carga rápida en corriente continua, por encima de 100 kW, presentan una degradación media anual de hasta el 3%. Aquellos que recurren principalmente a carga en corriente alterna o de menor potencia mantienen la degradación en torno al 1,5% anual. El clima también influye, aunque en menor medida: los vehículos que circulan en zonas cálidas presentan una degradación anual cercana a un 0,4 % superior respecto a los que ruedan en regiones templadas.

En cuanto a las reglas de carga, los datos no muestran la necesidad de ser excesivamente estrictos. Los vehículos que suelen usar un rango amplio del porcentaje de batería no presentan una degradación significativa, salvo cuando pasan largos periodos cerca del máximo o mínimo de carga. Por otro lado, el informe apunta que los vehículos sometidos a un uso más intenso presentan una degradación anual un 0,8% por encima del grupo de menor utilización.

“Para las flotas, la clave está en el equilibrio. Utilizar la menor potencia de carga que permita cubrir las necesidades operativas puede marcar una diferencia medible en la salud de la batería a largo plazo, sin limitar la disponibilidad de los vehículos”, concluye Lequerica. El análisis de Geotab subraya la importancia de contar con información precisa sobre el estado de salud de la batería que permitan conocer su capacidad real, entender el ritmo de degradación y aprovechar al máximo los vehículos eléctricos durante todo su ciclo de vida.

En suma: frente a la creencia de que las baterías pierden eficacia de manera rápida y requieren reemplazo a mitad de la vida útil, los datos de Geotab muestran una degradación entre el 1 % y el 3 % anual, con una media del 2,4 %. La velocidad de recarga acelera el desgaste, por lo que se recomienda reservar la carga rápida para viajes y priorizar la carga domiciliaria semanal, manteniendo la batería entre el 20 % y el 80 % de su capacidad.