La Cuesta de Moyano: uno de los lugares más fotografiados de Madrid es declarada Bien de Interés Cultural

El emblemático mercado de libros recibe el reconocimiento oficial por su centenario

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La Cuesta de Moyano declarada
La Cuesta de Moyano declarada Bien de Interés Cultural. (Wikimedia)

La Cuesta de Moyano ha sido declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial por la Comunidad de Madrid, reconociendo oficialmente su importancia como uno de los espacios más emblemáticos y fotografiados de la ciudad. Situada junto al Real Jardín Botánico y cerca del Paseo del Prado, la feria de libros antiguos y de segunda mano es un punto de encuentro habitual.

Este reconocimiento llega en el año en que la Cuesta de Moyano celebra su centenario, consolidando su papel como referente en la vida cultural de Madrid. Desde hace cien años, sus casetas alineadas han acogido a libreros y lectores de todas las edades, convirtiéndose en un lugar característico del paisaje urbano y una parada casi obligada para quienes pasean por el centro.

La decisión del Gobierno regional subraya el valor histórico y social de la feria. La Comunidad de Madrid destaca que la Cuesta de Moyano es “símbolo de identidad de la ciudad” y ha sido testigo de los cambios políticos y sociales que han marcado el último siglo.

Un tesoro cultural en el centro de Madrid

Pocos mercados de libros conservan la actividad diaria y el ambiente original. Desde su fundación, la feria se ha mantenido abierta casi sin interrupciones, salvo durante breves periodos como la Guerra Civil o la pandemia de coronavirus. Es, además, uno de los últimos espacios de compraventa de libros antiguos y usados de estas características que existen en España y en Europa. Hasta la reina Letizia decidió ir públicamente a hacer sus compras.

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La reina Letizia en la Cuesta de Moyano (Europa Press)

El valor de este enclave trasciende el simple comercio. Su presencia ha dejado huella en la literatura y el cine: aparecen referencias a Moyano en obras como Viaje a la Alcarria, de Camilo José Cela, o en la película Las bicicletas son para el verano, de Jaime Chávarri. La feria se ha convertido también en refugio para quienes buscan libros descatalogados, primeras ediciones y pequeñas joyas editoriales. Quienes pasean por esta cuesta pueden encontrar desde manuales escolares hasta novelas históricas o ensayos olvidados, todo en un entorno donde el trato personal con el librero sigue siendo una de sus señas de identidad.

Adaptación y desafíos en el siglo XXI

En su historia reciente, la Cuesta de Moyano ha superado varios retos. Las casetas originales, diseñadas por el arquitecto Luis Bellido, tuvieron que ser demolidas en 1986 por su estado de deterioro, siendo reconstruidas más tarde siguiendo el modelo inicial. Durante este periodo, la feria se trasladó temporalmente al Paseo del Prado y, tras un incendio en 2004, volvió a desplazarse por unos años. La peatonalización definitiva del entorno ha contribuido a reforzar la imagen tranquila y amable del lugar.

Desde una película que aborda la pandemia del VIH en los 80, hasta una serie sobre dos ex presidiarias envueltas en un asesinato y una novela sobre la crisis de la vivienda. Estas son nuestras recomendaciones para que disfrutes de la mejor cultura.

La gestión de las casetas también ha evolucionado. Durante décadas, la concesión pasaba de generación en generación dentro de una misma familia. Hoy, el sistema de adjudicación es público y transparente, lo que ha dado entrada a nuevos libreros y ha facilitado la renovación del sector. La labor de asociaciones como Soy de la Cuesta y la Asociación de Libreros de la Cuesta de Moyano ha sido fundamental para revitalizar el espacio, organizando actividades culturales y promoviendo la lectura.

A pesar de las dificultades derivadas del auge de las ventas digitales y los cambios en los hábitos de lectura, la Cuesta de Moyano mantiene su atractivo y su función social. Su declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial refuerza el compromiso de la ciudad con la protección de su patrimonio y garantiza que este rincón, tan fotografiado y querido, siga siendo parte del corazón de Madrid.