Así puedes reducir el consumo de microplásticos, según una experta

La ingeniera ambiental señala que hay ciertos alimentos en los que diversos estudios han demostrado una gran presencia de estas partículas

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Algunos productos como las botellas
Algunos productos como las botellas o los envases de plástico pueden liberar microplásticos. Sin embargo, estas partículas también están presentes en ciertos alimentos. (Freepik)

Desde que en el año 2004 el ecólogo marino Richard C. Thompson acuñó el término “microplásticos”, la preocupación en el ámbito científico sobre este problema no ha dejado de crecer. Con el paso de los años, diversas investigaciones se han centrado en determinar su origen, dónde se encuentran y qué efectos pueden tener en la salud humana, algo que todavía no cuenta con un consenso generalizado.

Se ha descubierto que estas partículas se encuentran en todos los ámbitos de nuestra vida: en el medio natural, tanto el terrestre como el marino, llegándose a encontrar incluso en territorios remotos como la Antártida; el aire, tanto en el exterior como en el interior de nuestros hogares; el agua —la del grifo, la subterránea y la embotellada sobre todo—; los alimentos..., e incluso el cuerpo humano, ya que los consumimos a través de la respiración o la comida.

Se estima que cada día una persona puede ingerir entre 0 y un millón y medio de partículas de microplásticos, según un estudio publicado en De Gruyter Brill. Eliminar por completo esta ingesta de nuestra dieta resulta casi imposible, según destaca en The Conversation Catherine Rolph, profesora de Ingeniería Ambiental en la Universidad Abierta de Reino Unido; sin embargo, sí existen manera de reducir nuestra exposición. El primer paso es conocer qué alimentos y objetos de nuestro día a día liberan microplásticos.

Microplásticos. (Freepik)
Microplásticos. (Freepik)

Chicle

“Al masticar chicle, básicamente masticas un trozo de plástico”. La composición de la goma de mascar (plástico y caucho con edulcorantes y saborizantes) provoca que se liberen microplásticos. De hecho, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de California y publicado en Science Direct, “cada gramo de goma de mascar podía liberar hasta 637 microplásticos”.

Además, “el 94 % de los microplásticos se liberan en los primeros ocho minutos de masticación”. Así, la experta, más allá de evitar el consumo de chicle, recomienda no cambiarlo continuamente y aguantar más de este tiempo con el mismo.

Sal

El 94 % de los productos de sal utilizados en todo el mundo contienen microplásticos. Así lo reveló en 2019 un estudio de la revista Nature. Esta contaminación, tal y como destaca Rolph, está presente tanto en las sales terrestres como las marinas. Sin embargo, es en las primeras donde se ubica una mayor proporción.

Un estudio reveló que el
Un estudio reveló que el 94 % de los productos de sal analizados en todo el mundo contenían microplásticos. (Freepik)

La elección del producto no es la única medida que puede llevar a cabo para reducir el consumo de microplásticos, sino que la ingeniera ambiental señala que también es importante no guardar la sal en envases de plástico.

Manzanas y zanahorias

Tanto a través de las raíces como en la superficie, las frutas y verduras pueden acabar conteniendo microplásticos. Según una investigación de Science Direct, las manzanas y las zanahorias son las más contaminadas, mientras que la lechuga se presentó como la menor. Sin embargo, Rolph señala que “la contaminación por microplásticos sigue siendo relativamente baja en comparación con los alimentos más procesados”.

Té y café

Uno de los principales resultados del estudio Micro/nanoplásticos derivados de bolsitas de té como sustituto de escenarios de exposición de la vida real, publicado en Chemosphere, destacó que preparar té con una bolsita fabricada con plástico polipropileno liberaba millones de microplásticos por cada mililitro de té.

¿Hasta dónde puede llegar un microplástico?

No solo eso, sino que las hojas de té en sí, el café y la leche “también pueden estar contaminados con microplásticos”. Así, algunos de los consejos de Rolph son no utilizar vasos desechables con revestimiento de plástico para llevar las bebidas calientes y sustituirlos por reutilizables de metal o vidrio; también usar las hojas sueltas en lugar de la bolsita, pues estas últimas suelen contener más microplásticos.

Mariscos

La ingeniera ambiental señala que algunos estudios han demostrado que “la mayoría de los mariscos están contaminados con microplásticos”. Sin embargo, algunos presentan una menor cantidad, como el caso de los mejillones, que liberan “tan solo 0,2-0,7 partículas de microplásticos por gramo”.