Juan Nattex, experto en sueño: “Dormir abrazando a tu pareja es lo peor que puedes hacer si quieres descansar bien”

El especialista señala que mantener el contacto físico durante toda la noche interfiere en el sueño profundo

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Las consecuencias de dormir abrazados.
Las consecuencias de dormir abrazados. Crédito: Freepik

Dormir en pareja es una costumbre extendida en muchos hogares. Para muchos, compartir la cama significa cercanía, compañía y hasta una forma de mostrar cariño después de un largo día de rutina. Según el experto en sueño Juan Nattex, hay una práctica que puede estar perjudicando más de lo que beneficia: dormir abrazados toda la noche.

La idea de que el contacto físico mientras se duerme mejora el descanso es común, aunque la ciencia y la experiencia clínica sugieren matices importantes. “Dormir abrazando a tu pareja es lo peor que puedes hacer si quieres descansar bien”, sostiene Nattex. Aunque pueda sonar exagerado, el especialista explica que los movimientos nocturnos y los cambios de postura interfieren en el sueño profundo, ese que realmente permite recuperar energías.

Muchas personas creen que no se mueven demasiado al dormir o que están completamente en silencio. Durante la noche, el cuerpo busca posiciones más cómodas y se adapta varias veces. Cuando dos personas duermen abrazadas, esos pequeños movimientos no solo afectan a quien los realiza, sino que se transmiten al otro. Así, el despertar puede venir acompañado de una sensación de cansancio inexplicable.

Dormir juntos no es igual que dormir abrazados

Dormir en pareja no significa necesariamente dormir en contacto permanente. Compartir la cama puede ofrecer beneficios emocionales y una sensación de seguridad, pero cuando se trata de descanso físico, la clave está en la independencia. Como explica el especialista, “dormir en pareja sí. Dormir abrazados toda la noche, no”. El cuerpo necesita libertad para moverse y encontrar la mejor postura en cada momento de la noche.

Dormir abrazados no favorece al
Dormir abrazados no favorece al sueño. (Europa Press)

Dejar de dormir abrazados no implica perder el vínculo afectivo. La intimidad puede encontrarse en los momentos previos al sueño o al despertar, sin comprometer la calidad del descanso. La ciencia del sueño indica que los ciclos profundos, imprescindibles para la salud, requieren pocas interrupciones y la menor cantidad de estímulos externos posible. Por eso, incluso los movimientos sutiles de un abrazo durante la noche pueden fragmentar esos ciclos y afectar el bienestar al día siguiente.

El mito de que dormir pegados es siempre positivo puede llevar a malentendidos en la pareja. Muchas veces, uno de los dos se siente obligado a mantener el contacto físico por miedo a dañar la relación. Sin embargo, priorizar el descanso de ambos es también una forma de cuidar el vínculo, ya que un sueño reparador mejora el humor, la concentración y la energía para afrontar el día.

Alternativas para dormir mejor en pareja

Existen opciones para quienes quieren compartir la cama sin sacrificar el descanso. Una de ellas, aunque menos habitual, es dormir en camas separadas. Esta alternativa puede ser útil cuando uno de los dos tiene el sueño muy ligero o hábitos nocturnos muy diferentes. Sin embargo, la mayoría de las parejas prefiere mantener la cercanía física, por lo que la clave está en adaptar el espacio y la elección de la cama.

La alternativa para descansar en
La alternativa para descansar en pareja. Crédito: Freepik

La recomendación de Nattex es clara: optar por una cama grande y un colchón que ofrezca “independencia”. Esto significa que cada persona puede moverse libremente sin que el otro lo note, ya que el colchón está diseñado para absorber los movimientos y evitar que se transmitan de un lado al otro. De este modo, se mantiene el contacto y la cercanía sin renunciar a un sueño profundo y reparador.

La tecnología en descanso ha avanzado mucho, y hoy es posible encontrar colchones que se adaptan a las necesidades de cada pareja. Invertir en un buen colchón es una decisión que tiene impacto directo en la salud, el ánimo y la calidad de vida. Dormir bien no solo es cuestión de cantidad, sino de calidad, y respetar el espacio personal durante la noche puede marcar la diferencia.