El descubrimiento que puede transformar el futuro energético de Europa: un enorme yacimiento de litio, metal clave para la transición verde, a 4.000 metros bajo tierra

La confirmación de una gran reserva en Alemania, de unas 43 millones de toneladas de litio, abre la puerta a reducir la dependencia exterior y acelerar la autonomía energética e industrial de la Unión Europea

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El descubrimiento de un yacimiento
El descubrimiento de un yacimiento de litio puede marcar un antes y un después en la forma en que la Unión Europea afronta su transición hacia una economía más descarbonizada. (Europa Press)

Durante décadas, el norte de Alemania ha estado estrechamente ligado a la explotación de gas natural, con infraestructuras energéticas propias del siglo XX y un perfil industrial que parecía haber llegado a su fin. Pero, ahora, esa misma región se ha convertido en un punto clave para el futuro de Europa, su seguridad energética y el acceso a materias primas estratégicas. Y es que, el descubrimiento de un enorme yacimiento de litio, de unas 43 millones de toneladas, bajo un antiguo campo de gas puede marcar un antes y un después en la forma en que la Unión Europea afronta su transición hacia una economía más descarbonizada.

El litio es, en líneas generales, el metal que hace posible la vida moderna tal y como la estamos diseñando. Está presente en las baterías de los teléfonos móviles, los ordenadores portátiles y, sobre todo, en los vehículos eléctricos que aspiran a sustituir a los coches de combustión en un futuro cercano. También es clave para almacenar energía procedente de fuentes renovables, como la solar o la eólica, lo que permite que esa electricidad se use cuando no hay sol ni viento. En un mundo que pretende electrificarse para reducir emisiones, el litio se ha convertido en un recurso estratégico de primer nivel.

El litio que puede cambiar el papel de Europa

Hasta ahora, Europa ha dependido casi por completo del exterior para abastecerse de litio. Gran parte de la extracción se concentra en Sudamérica, en el llamado “triángulo del litio”, formado por Chile, Argentina y Bolivia. A su vez, China domina las fases intermediarias de procesado y refinado. Pero el yacimiento alemán podría cambiar las reglas del juego.

Este hallazgo, confirmado por Neptune Energy, empresa de petróleo y gas, sitúa una fuente masiva de litio dentro de las fronteras europeas y, además, en una zona con una larga tradición energética. Así, en vez de abrir una mina desde cero, se reaprovechan infraestructuras ya existentes, diseñadas originalmente para la extracción de gas. Este detalle es importante, porque reduce el impacto ambiental inicial y acelera los plazos de desarrollo, dos factores esenciales en un continente que quiere avanzar rápido hacia la neutralidad climática.

Un empleado trabaja en una
Un empleado trabaja en una línea de producción de baterías de iones de litio dentro de una fábrica en Dongguan, China. (REUTERS/Joyce Zhou/Foto de archivo)

Además, el descubrimiento también llega en un momento político muy concreto. La Unión Europea aprobó en 2023 la Ley de Materias Primas Críticas, que fija como objetivo que al menos el 10% de minerales estratégicos como el litio se obtengan dentro de la UE antes de 2030. Contar con un recurso de esta magnitud en Alemania acerca ese objetivo y refuerza la idea de autonomía estratégica europea en un sector fundamental para la industria del automóvil, la energía y la electrónica.

Del gas al almacenamiento de energía limpia

Pero, más allá de los números, el hallazgo tiene un fuerte componente simbólico. Representa la transición de una economía basada en los combustibles fósiles a otra apoyada en materiales que permiten almacenar energía limpia. Donde antes se extraía gas para quemarlo, ahora se plantea obtener litio para guardar electricidad renovable.

Asimismo, este yacimiento es especialmente singular porque el litio no se encuentra en forma de roca que deba excavarse a cielo abierto, sino que está disuelto en salmueras profundas, a varios kilómetros bajo tierra, a entre 3.200 y 4.000 metros de profundidad. Estas aguas calientes, atrapadas durante millones de años, contienen concentraciones de litio especialmente altas para los estándares europeos.

La extracción prevista se basa en tecnologías conocidas como extracción directa de litio, un conjunto de métodos que permiten separar el metal del agua sin necesidad de grandes balsas de evaporación ni de un consumo masivo de suelo y agua. Tras el proceso, la salmuera se reinyecta en el subsuelo, cerrando el ciclo. Este enfoque, todavía en fase piloto, promete una huella ambiental menor que la minería tradicional y encaja mejor con las exigencias de la normativa europea.

La capacidad de este mineral para almacenar energía de manera eficiente lo convierte en la piedra angular para el funcionamiento de la vida moderna.

Sin embargo, todavía quedan pasos por dar: permisos ambientales, plantas de demostración y la validación de que el proceso es viable a gran escala. Pero el mensaje de fondo ya está claro. Bajo un antiguo campo de gas, Europa ha encontrado algo más que litio. Ha descubierto una oportunidad para redefinir su futuro energético, reducir dependencias externas y convertir viejas infraestructuras fósiles en pilares de la transición verde.