Una pareja compra una iglesia por menos de 200 mil euros y la convierten en un alojamiento de lujo

Con un presupuesto de reforma de 11.000 euros han conseguido crear una casa vacacional que arrasa en visitas

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Una familia reconstruye una iglesia
Una familia reconstruye una iglesia para hacer un alojamiento vacacional. (Adobe)

Una pareja australiana, Annie y Shane Brereton, decidió cambiar su vida al comprar una antigua iglesia de en la región de Victoria (Australia). Con un precio final de 165.000 dólares (aproximadamente 150.000 euros), el edificio presentaba problemas como suelos dañados por termitas y obras pendientes. Aún así decidieron que ofrecía potencial suficiente para convertirse en el alojamiento vacacional que buscaban.

La decisión de adquirir la iglesia no fue casualidad. Annie y Shane querían una propiedad barata y diferente, por lo que buscaron lugares únicos con precios por debajo de 200.000 euros. Cuando vieron la iglesia, supieron que encajaba a la perfección con su idea. No les detuvo el mal estado ni el trabajo necesario. Para ellos, el valor estaba en la posibilidad de crear una experiencia distinta.

Contaban con un presupuesto de 13.000 dólares (poco más de 11.000 euros) para renovar el espacio y hacerlo apto para ser un alojamiento vacacional. Apostaron por el reciclaje y el uso de materiales reutilizados, una práctica habitual en su día a día. La restauración mantuvo elementos originales como las vidrieras y el ambiente general del edificio, pero adaptando la iglesia a las necesidades de los huéspedes.

La compra insólita de una iglesia

El proceso de búsqueda fue simple, pusieron alertas para detectar propiedades económicas y originales. En poco tiempo, apareció la oportunidad de la iglesia. La prioridad no era encontrar un hogar perfecto para entrar a vivir, sino dar con un lugar que ofreciera recuerdos a quienes lo visitaran.

La iglesia más impresionante del mundo: se encuentra excavada en mitad de un precipicio y solo se accede por un sendero a través de la montaña.

Annie explica que su intención no era simplemente “vender una cama”, sino crear una experiencia completa. El alojamiento, dirigido a parejas, abrió sus puertas en 2020 y rápidamente alcanzó una ocupación del 90% durante el primer año. Las personas buscaban privacidad y tranquilidad: llegaban el viernes, cerraban la puerta y no salían hasta el domingo.

El ambiente se caracterizaba por la luz de las vidrieras y la distribución pensada para el descanso. Los Brereton se encargaban personalmente de la limpieza, el cambio de sábanas y el abastecimiento de productos locales, realizando viajes frecuentes de hora y media de distancia.

De ruina a refugio de lujo

El presupuesto ajustado obligó a tomar decisiones prácticas. Cada gasto fue medido y optaron por hacer ellos mismos gran parte de la reforma. Pintaron, restauraron y decoraron usando lo que tenían a mano o podían conseguir a buen precio. La iglesia pasó de ser una estructura semiabandonada a un alojamiento que ofrecía comodidad para parejas.

Un 90% de ocupación en
Un 90% de ocupación en la iglesia. (AP Foto/Virginia Mayo)

La experiencia llevó a la familia a mudarse a la región en busca de una vida más tranquila y cercana a su negocio. Ahora además se encargan de acompañar a compradores en procesos por los que ellos ya han pasado. Sus consejos suelen ser claros: despejar el espacio, elegir bien los colores y no decorar con prisa. Para ellos, un hogar debe ser funcional, auténtico y adaptado a quien lo vive. La transformación de la iglesia demuestra que, con poco dinero y trabajo propio, es posible convertir un edificio viejo en una vivienda de lujo, sin recurrir a grandes presupuestos ni complicaciones innecesarias.