
Enfermos de cáncer no podrán recibir, de momento, tratamiento con protonterapia, un tipo de radioterapia que usa protones. La Comunidad de Madrid ha declarado desierto la licitación que había puesto en marcha para prestar esta asistencia sanitaria porque ningún hospital privado ha querido presentarse. El pasado 20 de noviembre la Consejería de Sanidad hizo pública la declaración de desierto tras no recibir ninguna oferta. El Gobierno regional que preside Isabel Díaz Ayuso quería financiar estos tratamientos en hospitales privados porque aún no ha instalado las dos máquinas de protonterapia que la Fundación Amancio Ortega donó en octubre de 2021: una irá en el hospital de Fuenlabrada y otro en el de La Paz.
En los últimos tres años, 156 personas han tenido que recibir tratamiento de protonterapia en la Comunidad de Madrid: 60 en 2022, 44 en 2023 y 52 en 2024. Las previsiones de Sanidad es que la media sea de 52 beneficiarios al año gracias a este contrato. En Madrid solo hay dos centros médicos privados con disponibilidad para ofrecer este tratamiento: el Grupo Quirón y la Clínica Navarra. Ninguno se ha presentado al contrato. Sanidad estaba dispuesta a pagar entres 29.000 y 44.000 euros por tratamiento, en función de la complejidad del paciente. Tratamiento de anestesia aparte, valorado en 7.581 euros. En total, casi dos millones de euros en dos años. La oferta de la Comunidad parece que no es rentable para los operadores privados del sector sanitario.
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La protonterapia es un tratamiento que permite una liberación más localizada de la radiación, lo que conlleva una menor irradiación del tejido sano circundante. Los beneficios son la disminución de efectos adversos tardíos en los órganos y tejidos que rodean al tumor y la reducción del riesgo de desarrollar segundos tumores. Esto adquiere especial relevancia en la población pediátrica. De hecho, la Sociedad Española de Oncología Radioterápica recomienda este tratamiento en tumores en niños, tumores oculares, tumores próximos o en la base del cráneo y tumores primarios o metastásicos de médula espinal y columna vertebral. El 60% de los enfermos que han recibido esta terapia en Madrid en los últimos tres años eran menores de 18 años.

El objetivo de la Comunidad de Madrid, de momento truncado, era recurrir a los hospitales privados que tienen esta tecnología, mientras la Consejería de Sanidad termina de instalar las dos máquinas de protonterapia que la Fundación Amancio Ortega donó en octubre de 2021. La planificación para la implantación de estos dos equipos en los hospitales de Fuenlabrada y La Paz comenzó en 2022 y se estimó que todo el proceso duraría cuatro años. Los trabajos necesarios para que este servicio esté disponible en el hospital de Fuenlabrada se adjudicaron en julio de 2024 por once millones de euros. El plazo de ejecución pactado con la empresa constructora era de 14 meses desde la firma de autorización de inicio de las obras. Ayuso visitó las obras este mes de julio y no dio plazos. “En esta legislatura debe estar”, matizan desde Sanidad.
Más retrasadas las obras de La Paz
Más retrasadas van las obras en el hospital de La Paz. Fueron adjudicadas a finales de octubre por 16,5 millones de euros. Aquí ha habido problemas porque la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) presentó un recurso ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública, recurso que finalmente fue rechazado. Los trabajos tienen un plazo de 17 meses. Ya nos iríamos a 2027. Por eso, la Comunidad de Madrid quería licitar este contrato para que la protonterapia pudiera estar en la cartera de servicios médicos. Sanidad tendrá que licitar ahora un nuevo contrato mejorando la contrapartida económica. “Mientras, el servicio se seguirá prestando con un acuerdo marco que se tiene firmado” con Quirón y Clinica de Navarra, matizan desde Sanidad. En el segundo centro esta terapia es mucha más cara para las arcas públicas.
Las obras más avanzadas están en el hospital de Fuenlabrada. Allí se está construyendo un búnker que albergará el acelerador y la sala de tratamiento. Dicho búnker estará rodeado de un blindaje exterior (paredes y techo) de entre 2 y 3 m de hormigón. Habrá también una sala de control, otra sala para los equipos de imagen y salas para anestesia, ya que en algunos tratamientos el paciente debe ser sedado. En total, 1.800 metros cuadrados de nueva construcción. Se trata de un proceso que “necesita mucha coordinación” explican desde Sanidad, ya que necesita “certificaciones en el ámbito nuclear”.
La Fundación Amancio Ortega acordó en octubre de 2021 con el Gobierno de España y varias comunidades autónomas una donación de 280 millones de euros para instalar diez aceleradores de protones en el sistema público de salud. Los equipos se instalarán en Galicia (Santiago de Compostela), Cataluña (Barcelona, dos equipos), País Vasco (Vizcaya), Madrid (dos equipos), Andalucía (Málaga y Sevilla), Valencia e Islas Canarias (Gran Canaria).
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