
José Luis Ábalos ha solicitado su primer vis a vis íntimo desde que ingresó en la cárcel de Soto del Real hace doce días. Tal como adelantó ABC en exclusiva, el exministro registró este miércoles la petición formal, que debe ser ahora evaluada por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. El organismo dispone de un plazo de siete días para resolver, según explican fuentes penitenciarias al citado diario. La solicitud se enmarca dentro del régimen de comunicaciones especiales, un procedimiento regulado que abre la puerta a encuentros privados entre internos y parejas, y que cuenta con un funcionamiento muy concreto dentro del sistema penitenciario español.
Los vis a vis íntimos forman parte del régimen de comunicaciones previsto en el Reglamento Penitenciario y son un derecho al que pueden acceder tanto los internos condenados como los que se encuentran en prisión provisional, como es el caso de Ábalos, siempre que la autoridad judicial no haya impuesto restricciones específicas. Su finalidad es permitir que el recluso mantenga un encuentro privado con su pareja o persona con la que tenga una relación afectiva estable, preservando vínculos que se consideran esenciales para la estabilidad emocional del interno. En lo referente al destinatario del vis a vis íntimo solicitado por Ábalos, se mantiene la discreción absoluta: ABC subraya que no se ha hecho pública la identidad de la persona señalada y que no existe confirmación oficial al respecto.
Una vez presentada la instancia, el centro penitenciario revisa la documentación y valora la petición conforme a criterios de seguridad, comportamiento del interno y disponibilidad de salas. Si no existe impedimento, se autoriza un vis a vis íntimo normalmente una vez al mes, con una duración habitual de entre una y tres horas. Cada centro organiza las citas según su propia logística, pero en general estas comunicaciones se realizan en salas acondicionadas para garantizar la privacidad dentro del marco de supervisión penitenciaria. Las dependencias suelen contar con cama, baño y mobiliario básico, sin elementos que puedan comprometer la seguridad del establecimiento. Solo tras superar este proceso, Instituciones Penitenciarias autoriza o deniega la comunicación.
Un módulo sometido a vigilancia extrema

Ábalos permanece interno en el módulo 13, un área de la prisión caracterizada actualmente por medidas excepcionales de vigilancia. Allí, los funcionarios realizan cacheos diarios, controles reforzados y revisiones con perros adiestrados para impedir que cualquier interno pueda grabar o fotografiar al exministro o a García y filtrar las imágenes al exterior. Este nivel de seguridad responde tanto al perfil público de los internos como a experiencias previas en las que se han difundido imágenes tomadas clandestinamente dentro del centro penitenciario. Mientras tanto, la convivencia de ambos se mantiene sin incidentes reseñables, en un clima descrito como educado y respetuoso por funcionarios y otros reclusos.
En este contexto, la solicitud del vis a vis íntimo se suma a otras instancias que Ábalos ha presentado desde su ingreso, entre ellas la petición de que su hijo pueda acudir a recoger pertenencias depositadas en su celda. El exministro se ha convertido en un usuario constante de la ventanilla destinada a estos trámites, mientras adapta su rutina diaria a la vida penitenciaria, según ABC. En las últimas horas, también ha trascendido que ha adquirido un televisor en el economato —por cerca de 200 euros— y que la instalación del aparato generó incluso una broma de Koldo: “Como no se lo instale yo”, comentó ante los funcionarios.
Controles, limitaciones y desarrollo del encuentro
El visitante debe someterse antes del acceso a controles documentales y de seguridad, incluyendo detectores de metales y la revisión de objetos personales. No pueden introducirse teléfonos móviles, dispositivos electrónicos, alimentos no autorizados ni ningún material considerado riesgo para la seguridad. Tras el encuentro, el interno puede ser registrado nuevamente, especialmente en módulos como el 13, donde las medidas se extreman debido al perfil mediático de los reclusos.
Aunque estas comunicaciones se conciben como espacios de privacidad, están enmarcadas en protocolos estrictos. Las salas están aisladas pero bajo supervisión discreta y no disponen de elementos que permitan ocultar objetos. La privacidad está garantizada dentro de los límites operativos del centro, cuyo objetivo es permitir el encuentro sin comprometer la seguridad general.
En fechas señaladas —como aniversarios o momentos significativos en la vida del recluso— es habitual que las prisiones faciliten la programación de estos encuentros. De hecho, Ábalos cumplió 66 años este 9 de diciembre, una circunstancia en la que el sistema penitenciario suele conceder ciertas deferencias, como permitir la entrada de una tarta industrial o la compra de velas en el economato, siempre dentro de la regulación establecida. Sin embargo, los internos no pueden recibir regalos externos, un procedimiento gestionado únicamente a través del departamento de paquetería con plazos muy concretos.
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