Una mujer atropella a unos policías después de una persecución y los agentes piden una indemnización de un euro: “Esta historia podría haber acabado muy mal”

La mujer conducía 3 veces por encima de la velocidad permitida

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Luz coche (Freepik)
Luz coche (Freepik)

La noche del 15 al 16 de noviembre, los gendarmes de la compañía de Pézenas, comuna situada en el departamento de Hérault, se dirigían a una intervención urgente por un caso de violencia intrafamiliar en Marseillan. Todo era normal hasta que hasta que un vehículo que circulaba delante de ellos aceleró bruscamente al encender las luces.

Según Midi Libre, un medio francés de actualidad, los agentes se vieron obligados a seguir al conductor del vehículo a altas velocidades, alcanzando los 170 km/h, y siendo captados por un radar en Florensac, pueblo de la región francesa de Béziers. Allí creyeron haber conseguido bloquear al conductor en una calle sin salida.

Sin embargo, el vehículo dio media vuelta bruscamente, y descubrieron que se trataba de una chica joven. Esta aceleró de forma violenta, los embistió y huyó del lugar. Las autoridades abandonaron la persecución debido a estas complicaciones.

Un coche de la policía
Un coche de la policía (Eduardo Sanz / Europa Press)

La declaración de la mujer

Una semana más tarde un coche sospechoso apareció en Palavas. En él viajaban un hombre y una joven que coincidía con la descripción de la temeraria conductora. Fue detenida y puesta bajo custodia.

El 27 de noviembre, la joven declaró ante el tribunal de Béziers. La jueza encargada le preguntó que por qué huía cuando las autoridades no la perseguían a ella en un inicio. “No sabía que no venían por mí. No tengo permiso de conducir desde el 27 de febrero. No fui a recuperarlo porque seguía fumando porros”, contestó la joven.

Cuando la magistrada quiso saber qué hacía en aquel coche, la joven confesó que un hombre la obligaba a prostituirse y que debía darle cada tres días el dinero ganado. Aseguró no poder dar su nombre por miedo a represalias. “En prisión, al menos, estaré segura”, sentenció la chica.

Juicio (AdobeStock)
Juicio (AdobeStock)

Tras la declaración, el tribunal quería saber si llevaba algún tipo de droga en el coche o si fue consciente del peligro que generó conduciendo a esa velocidad en una zona urbana. “Ahora sí”, respondió con una voz débil. El Ministerio Público Francés pidió un año de cárcel y la confiscación del vehículo. La parte civil, que representaba a los gendarmes, insistió en la gravedad de los hechos: “Estuvimos muy cerca de un drama”.

Fragilidad psicológica y entorno violento

La defensa de la acusada pidió al tribunal un enfoque humano. “La pena solicitada es muy dura para alguien que vive bajo amenazas reales”, insistió el abogado de la joven. La fragilidad psicológica, su entorno vital violento y el miedo a represalias fueron los puntos claves de su alegato.

No hubo espacio para que la mujer se disculpara con las agentes, por los daños del coche y el accidente. Estos lamentan bastante la situación ya que por su comportamiento no pudieron atender a la víctima de violencia intrafamiliar a la que se dirigían inicialmente.

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La justicia deberá decidir entre la firmeza necesaria para frenar estas conductas extremadamente peligrosas y la comprensión hacia una mujer que asegura estar atrapada en un círculo de explotación y violencia.