Ángela Fernández, psicóloga, sobre las rupturas de pareja: “A veces lo más difícil es quedarte con un montón de preguntas sin respuesta”

En este contexto, es frecuente que se produzcan bucles de pensamiento intentando descubrir esas explicaciones

Guardar
Durante una ruptura de pareja,
Durante una ruptura de pareja, una de las partes puede quedarse con muchas dudas si no se ha producido una conversación para explicar el motivo de la separación. (Montaje Infobae con imágenes de Freepik y @angelaprs.psicologia/TikTok)

Cuando una relación se termina, son muchos los sentimientos y emociones que surgen: tristeza, melancolía, ansiedad, confusión... A este dolor psicológico, tal y como explica el psicólogo Jonathan García-Allen, fundador de la web Psicología y Mente, se pueden sumar una serie de síntomas físicos: mareos, náuseas, dolores de cabeza, opresión en el pecho o vómitos.

Además, en la rutina diaria la ruptura también puede tener un gran impacto. Muchas personas descubren que actividades sencillas, como concentrarse en el trabajo o mantener hábitos saludables, se vuelven más difíciles. Esto se debe a que el sistema nervioso está bajo un estado de alerta constante, tratando de adaptarse al cambio emocional y al vacío que deja perder esa relación.

Salir de ese bucle de malestar lleva más o menos tiempo dependiendo del vínculo que hubiese con la expareja, la personalidad de quien lo está sufriendo, la red de apoyo emocional con la que cuente y la manera en la que se interpreta dicha ruptura (por ejemplo, para algunas personas se abre un escenario de incertidumbre y miedo, para otras supone un fracaso personal...). Existen algunas estrategias que pueden ayudar durante este proceso, como pueden ser el contacto cero o la realización de tareas que se disfrutan. Sin embargo, cuando en ese cierre permanecen preguntas, suele ser mucho más complicado.

Ruptura de pareja. (Freepik)
Ruptura de pareja. (Freepik)

“A veces lo más difícil no es procesar la ruptura o aceptar que la relación ha terminado”, señala la psicóloga Ángela Fernández en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@angelaprs.psicologia). “A veces lo más difícil es quedarte con un montón de preguntas sin respuesta”. La confusión, la creación de escenarios catastróficos, la pérdida de autoestima o las rumiaciones mentales pueden ser habituales cuando esto ocurre. Sin embargo, también en este contexto es posible sanar.

“El silencio también comunica”

“Lo que muchas veces no sabemos es que no tener cierre también es un tipo de cierre”. Cuando la ruptura se produce sin que haya una conversación de quien decide terminar con la relación, la otra persona se queda con muchas preguntas. Es normal que en esos momentos intente obtener las respuestas, pero esto no siempre es posible.

Además, cuando un vínculo se rompe y no hay un interés por explicar los motivos, ese silencio “también comunica”, según señala Ángela Fernández. “Nos dice que esa persona no tiene la madurez emocional, la responsabilidad afectiva o el valor para hablar con claridad cuando se necesita”.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

En estos contextos en los que no se obtienen las explicaciones necesarias, es hora de “construir tu propio cierre”. Esto no es sencillo, ya que es complicado desprenderse de las rumiaciones mentales que aparecen tras una ruptura. En este sentido, la psicóloga explica que la clave se encuentra en “aceptar que no vas a tener todas las respuestas que te gustaría”.

Así, también hay que “dejar de buscar explicaciones en quien eligió no dártelas”. Con el tiempo, se dejará de intentar obtenerlas y la persona pasará página aún sabiendo que no puede construir ese final con las respuestas de su expareja; ya ni siquiera serán necesarias. Por ello, Ángela Fernández invita a escribir su propio final: “Cierra tú por ti. Te mereces un final digno y te mereces paz”.