Sebastián Ramírez, abogado: “La empresa está obligada a darte tu cesta de Navidad cada año”

La clave para entender esta cuestión reside en el concepto de derecho adquirido, que reconoce que los usos reiterados generan expectativas legítimas en los empleados

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La cesta de Navidad representa
La cesta de Navidad representa una tradición vigente en muchas empresas desde hace décadas (@leyesconsebas)

En el ámbito laboral español, el reparto de la cesta de Navidad representa una tradición vigente en muchas empresas desde hace décadas. Esta práctica, que comenzó como un gesto de cortesía o reconocimiento hacia los empleados, se ha consolidado en algunos casos como una costumbre esperada cada año por la plantilla. La continuidad en la entrega de este beneficio plantea interrogantes legales sobre su obligatoriedad y si la compañía puede suspenderla de forma unilateral una vez instaurada.

La clave para entender esta cuestión reside en el concepto de derecho adquirido. Cuando una empresa ha entregado sistemáticamente la cesta de Navidad durante años sin incidencias ni advertencias, este beneficio puede integrarse como una condición más del contrato de los trabajadores. El derecho laboral reconoce que los usos reiterados generan expectativas legítimas en los empleados, consolidando ciertas ventajas que deben mantenerse, incluso en ausencia de un acuerdo escrito.

El Tribunal Supremo, que constituye la máxima autoridad judicial en materia de derecho laboral en España, ha dictaminado que el concepto de derecho adquirido no solo ampara cuestiones de relevancia económica como pluses salariales o ascensos, sino también beneficios de carácter social y tradicional, como la cesta de Navidad. El alto tribunal sostiene que, si la empresa concede la cesta de forma continuada y sin reservas, ese derecho queda integrado en las condiciones de trabajo y no se puede eliminar salvo que medie una causa justificada o exista acuerdo con la representación legal de los trabajadores.

Al respecto, la jurisprudencia del Tribunal Supremo subraya que el derecho adquirido implica la consolidación de condiciones más favorables que, una vez establecidas y disfrutadas por los empleados durante un tiempo significativo, no pueden ser modificadas unilateralmente por la dirección de la empresa. Las resoluciones judiciales han equiparado la continuidad en la entrega de la cesta navideña a otros conceptos consolidados por la práctica, otorgando protección legal a estos derechos de hecho surgidos en el marco de la relación laboral.

El principio de los derechos adquiridos

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El reconocimiento de la cesta de Navidad como derecho adquirido implica que los trabajadores que hayan recibido este obsequio regularmente pueden reclamarlo si la empresa decide dejar de entregarlo sin negociar previamente o sin justificación suficiente. Esta situación se produce tanto en grandes compañías como en pequeñas y medianas empresas donde la tradición se ha mantenido de manera ininterrumpida. El cese sin motivo en la entrega puede entenderse como una alteración sustancial de las condiciones laborales, susceptible de impugnarse ante la jurisdicción social.

Este razonamiento no solo abarca la cesta de Navidad, sino que puede extenderse a otros beneficios o pluses concedidos por costumbre empresarial. El principio que rige es el de respeto a los derechos adquiridos: cualquier elemento que mejore las condiciones iniciales del contrato y que la empresa haya reconocido reiteradamente a sus empleados debe preservarse como parte del paquete retributivo y social. Las resoluciones del Tribunal Supremo han consolidado esta doctrina y la han hecho extensiva a numerosos supuestos en el mundo laboral.

Las compañías que consideren modificar o eliminar este tipo de ventajas deben negociar con los representantes de los trabajadores. Dejar de entregar la cesta de Navidad sin un proceso de comunicación y acuerdo puede originar conflictos legales y fallos judiciales a favor de los empleados, obligando a la empresa a restituir dicho beneficio u otros derechos integrados por la costumbre reiterada.