El propietario del restaurante El Ventorro, Alfredo Romero, ha declarado este viernes ante la jueza que el president de la Generalitat, Carlos Mazón, llegó al establecimiento entre las 14:15 y las 14:30, y que tanto él como la periodista se marcharon entre las 18:30 y las 19:00, según informa EFE. También ha asegurado que Mazón llegó antes y sin ir acompañado de escolta, y que se reunieron en un reservado de la primera planta.
La jueza citó al dueño del restaurante al considerar que puede ser una pieza clave para desvelar las incógnitas de qué ocurría en el local donde se encontraba el presidente de la Comunidad Valenciana mientras saltaban las alarmas de la emergencia. Podría tener información o datos sobre conversaciones que se dieron en aquellas horas o las actuaciones y horarios reales que siguió Mazón.

Salieron juntos antes de las 19:00
El testigo ha explicado al ser preguntado por su relación con Carlos Mazón que no guarda amistad ni enemistad con él, sino que solo es un cliente de su restaurante. El presidente escogió su restaurante para un encuentro privado con la periodista. Se reunieron en un reservado en el primer piso, y, según ha explicado Romero, la reserva se realizó unos días antes desde la Generalitat.
El dueño se encargó de tomarles nota personalmente durante la comida. Mazón llegó entre las 14:15 y las 14:30 solo, sin escolta. Entre media hora y 40 minutos después, apareció Villaplana. La sobremesa se alargó hasta entrada la tarde. Salieron juntos del local entre las 18:30 y las 19:00, según ha reconocido Romero ante la jueza. Esta declaración confirma que abandonaron a la vez el local, sin aclarar qué ocurrió después. Las dudas en torno al tiempo que pasaron en el parking siguen vigentes

La posición privilegiada de Romero
La magistrada de Catarroja buscaba conocer si Romero pudo escuchar algo de la conversación entre Mazón y Villaplana o del político mientras hablaba por teléfono. También podía tener información única sobre la salida del lugar o si recibió ciertas noticias y cómo reaccionó ante ellas. El dueño del restaurante es una de las pocas personas que puede decir que estaba en aquel lugar en las horas decisivas.
Para empezar, Tobarra consideraba que era posible que el hostelero escuchara información muy relevante. Romero, según la jueza, era la única persona que podía entrar en la sala donde estuvieron durante horas Mazón y Villaplana. Esta posición privilegiada le daba la oportunidad de saber cómo reaccionó o gestionó el líder político a un supuesto aviso de la situación que se vivía e iba a producirse con la DANA.
Además de poder haber oído en primicia alguna decisión clave del presidente, también estuvo presente en el momento de la firma de unos documentos por parte de Mazón, que la Generalitat aseguró que era una resolución oficial relacionada con la lista de deportistas de élite. Otro aspecto relevante que podía precisar es la hora exacta en la que la periodista y el presidente de la Generalitat abandonaron el restaurante.
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