
En los últimos días, el nombre de Cayetano Rivera ha vuelto a ocupar titulares, pero esta vez más por sus polémicas que por su desempeño en las plazas. El torero ha tenido que declarar ante la justicia por el accidente de tráfico que sufrió el pasado 9 de noviembre en una rotonda de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra, un episodio que ha alcanzado una inesperada dimensión mediática y que él insiste en calificar como un asunto “sin mayor trascendencia”.
A primera hora de este lunes, Rivera ha llegado al Juzgado de Instrucción número 4, donde le esperaba una multitud de cámaras y reporteros. Visiblemente incómodo, se ha detenido unos minutos para dirigirse a los medios, aunque sin ofrecer detalles sobre el accidente ni sobre las causas por las que presuntamente se negó a someterse a la prueba de alcoholemia.
“¿Me podéis contar qué hacéis tantas personas aquí? Vosotros sabéis que estoy aquí por una rotonda, que no hay personas implicadas más que yo, coches implicados más que el mío, ni ningún daño material más que dos palmeras, ¿no? ¿Lo sabéis, no?”, ha repetido con insistencia. Su mensaje ha girado en torno a una misma idea: que el episodio se ha sobredimensionado y que la presión mediática a la que está siendo sometido es, según él, injustificada. “No quiero contribuir a este juicio popular”, ha zanjado, antes de entrar al edificio judicial.

Los hechos que se investigan ocurrieron la noche del 9 de noviembre. El vehículo que conducía el torero terminó empotrado contra una palmera tras salirse de la calzada en una rotonda cercana al Real Club de Golf de Sevilla. Rivera salió ileso, pero, según diversas informaciones, habría abandonado el lugar sin esperar a los agentes y habría rechazado hasta en cinco ocasiones someterse al test de alcoholemia.
El propio torero, sin embargo, ha minimizado el incidente. Solo ha concedido un detalle: reconoce que fue su “culpa, haberme despistado, lo siento. (...) Me Despisté porque fui a coger el mando”. Esa es la única explicación que se ha permitido compartir públicamente, subrayando que no hubo víctimas ni otros vehículos implicados. Para él, se trata de “un percance mínimo que le podría haber pasado a cualquier persona".
Su abogado, Joaquín Moeckel, ha sido más explícito que el propio torero. En declaraciones a televisión, explicó que el accidente se debió a una distracción con el teléfono móvil y negó que existiera cualquier indicio de consumo de alcohol, dado que la prueba no llegó a realizarse.
Pese a ello, el proceso judicial se centra precisamente en esa negativa. El Código Penal, en su artículo 383, tipifica como delito rehusar los controles de alcohol o drogas tras un siniestro, una conducta que puede acarrear penas de prisión y la retirada del permiso de conducir. Junto a este posible delito, Rivera también podría afrontar una sanción administrativa de 80 euros por haberse marchado del lugar del choque.

Un precedente reciente que añade presión
Este episodio llega en un momento delicado para el torero. Meses atrás, protagonizó un incidente en un establecimiento de comida rápida en Madrid, donde su interacción con varios agentes terminó con un cruce de denuncias y un informe policial en el que se apuntaba que se encontraba en “estado claro de embriaguez”. Aunque la pasada semana se conoció que el juez había archivado la causa en su contra, estos antecedentes no benefician su imagen.
Antes de entrar a la vista oral, el torero también ha dejado claro que no piensa alimentar especulaciones. No ha querido responder si se marchó del lugar tras el choque ni si temía la sanción penal a la que se enfrenta. Su actitud ha sido de desgaste: “Yo estoy bien, físicamente bien”. También ha rogado a los periodistas que pusieran el incidente “en contexto” y que abandonaran el sensacionalismo.

Últimas Noticias
¿Por qué hay objetos espaciales que se parecen a muñecos de nieve? Un nuevo estudio lo explica
Estos cuerpos bilobulados se encuentran en el Cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno

San Policarpo: onomásticos de este lunes 23 de febrero
Discípulo directo de San Juan, transmitió fielmente las enseñanzas apostólicas a nuevas generaciones de cristianos

El Machu Picchu español que cuenta con una ruta de senderismo única: es obligatorio llevar casco y 1,5 litros de agua por persona
El recóndito enclave cuenta con singularidades geográficas y arquitectónicas

Un trabajador se sale de la carretera con la furgoneta de la empresa y da positivo por alcohol, pero gana el juicio tras su despido: debe ser recontratado o recibir 11.000 euros
El empleado terminó en la cuneta y tuvo que ser rescatado por los bomberos. Sin embargo, el tribunal ha considerado que la extinción de su contrato fue “excesiva”

El tribunal rechaza la petición de un padre de Valencia para extinguir la pensión de alimentos a su hija mayor y rebajar la del hijo menor
La obligación de alimentos perdura mientras los hijos no alcancen autosuficiencia y las dificultades económicas del progenitor no justificaron el cese ni la reducción drástica de la pensión



