
La amistad cura. La ciencia no deja lugar a dudas: las personas que mantienen buenas amistades viven más años. De hecho, no solo gozan de una mayor esperanza de vida, sino que caen menos veces enfermas y son mucho más felices.
Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard se propuso explicar desde la ciencia los beneficios para la salud física y mental de tener buenos amigos. Así, un estudio sobre el desarrollo adulto confirmó que la conexión emocional reducía los niveles de cortisol, la conocida como “hormona del estrés”. Además, los investigadores observaron una mejora de la presión arterial y un refuerzo del sistema inmunitario.
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“No es magia, es biología”, explica el doctor José Abellán. De acuerdo con el cardiólogo, la conexión emocional que se establece entre dos o más personas reduce el estrés y mejora la presión arterial, al mismo tiempo que refuerza el sistema inmunitario. “Porque mantener amigos no es un lujo, es un seguro de salud”, aclara.
Este seguro de salud sustentado en nuestras relaciones sociales resulta determinante para disfrutar de una vida larga y saludable, “más que el dinero, la fama o la genética”, recuerda el doctor Abellán. Así, según el cardiólogo, cuidar de nuestras relaciones es cuidar también nuestra propia salud.
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Sin embargo, no cualquier amigo cuenta. Los cientos de “amigos” que hacemos en las redes sociales (Instagram, X, TikTok, Facebook...) no tendrían el mismo efecto que los amigos del mundo no virtual. “Las redes sociales ayudan, pero no lo suficiente. Nos ayudan a mantener el contacto, pero no sustituyen el contacto real. Un abrazo, una risa compartida, una conversación... generan oxitocina”, cuenta el cardiólogo en una publicación en su red social (@doctorabellan) haciéndose eco del estudio de Harvard.
Nuestro cerebro está diseñado y configurado para interactuar en el cara a cara, en el plano físico. Es por ello que no solo nos comunicamos con las palabras, sino también con la comunicación no verbal: leemos expresiones, tonos, silencios, gestos...
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“El contacto físico activa la oxitocina, generando calma, confianza y vínculo”, expresa el doctor Abellán. “Y sabemos que eso no ocurre con un emoji ni con un audio de dos minutos”. El cardiólogo hace hincapié en que relacionarnos en persona no es un lujo, sino una necesidad para sentirnos vistos, escuchados y, sobre todo, queridos.
¿Cuántos amigos de verdad podemos tener?
En 1993, el antropólogo británico Robin Dunbar lanzó una teoría que pronto se haría famosa en todo el mundo. De acuerdo con su investigación, nuestro cerebro tiene un límite a la hora de tener amigos de verdad. Es decir, amistades que realmente podemos cuidar.
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Según Dunbar, solo podemos mantener relaciones sociales significativas con unas 150 personas. Sin embargo, esto no implica que esas más de 100 personas sean nuestros amigos más íntimos. Pues de esas, solo 15 forman parte de nuestro círculo de confianza.
El antropólogo fue más allá y redujo ese grupo de 15. De esas, solo entre 5 y 10 son el núcleo emocional más íntimo: los que saben de nuestros días buenos y malos, los que nos conocen, los que nos acompañan en el camino de la vida.
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