
El yoga es una de las disciplinas que más han aumentado su popularidad en los últimos años. En una época en la que el estrés y la ansiedad están al alza, encontrar una actividad para desconectar de la rutina es esencial.
Uno de los motivos por los que la gente lo practica es, precisamente, que ofrece numerosos beneficios, tanto a nivel físico como mental. Estos incluyen la reducción del estrés o la mejora del sueño, entre otros.
Uno de los puntos positivos es que, gracias a la amplia variedad de ejercicios y estiramientos que hay, resulta sencillo encontrar una rutina que se ajuste a tus necesidades. Una de las asanas que puedes incorporar, independientemente de tu nivel, es la postura del gato.
Beneficios de la postura del gato
La postura del gato, conocida también como marjaryasana, es uno de los ejercicios más básicos y más accesibles. Entre sus beneficios principales se encuentra la mejora de la movilidad y flexibilidad de la columna vertebral y el cuello. La acción de redondear la espalda y llevar la barbilla al pecho estira y fortalece los músculos de la espalda media y alta, el cuello y los hombros.
Esta postura favorece la circulación sanguínea, lo que ayuda a aliviar tensiones, molestias derivadas de posturas prolongadas o estrés físico. El movimiento coordinado de la postura promueve una mejor postura corporal. Además, es útil como ejercicio de calentamiento para preparar el cuerpo antes de hacer posturas más intensas.
Por otra parte, el efecto relajante de la postura del gato contribuye a tu bienestar, ya que el estiramiento favorece la relajación muscular. Se suele recomendar a aquellas personas que tienen ansiedad, suelen estar en tensión o tienen dolor cervical.
Cómo hacer la postura del gato
- Colócate en cuadrupedia sobre una colchoneta, con las manos y las rodillas en el suelo.
- Asegúrate de que las manos estén alineadas debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas. Mantén los dedos de las manos bien abiertos y las palmas firmes sobre el suelo.
- La espalda debe estar recta y paralela al suelo antes de empezar el movimiento.
- Al exhalar, lleva la barbilla suavemente hacia el pecho y arquea la espalda hacia arriba, como si quisieras formar una joroba. Siente cómo se expanden los omóplatos y activa el abdomen.
- Deja que la cabeza caiga relajada, pero sin forzar el cuello.
- Mantén la posición durante unos segundos y respira profundamente, notando cómo se mueve el abdomen con cada exhalación.
- Para volver, suelta la postura despacio hasta que la espalda recupere la línea recta.
- Puedes repetir el movimiento varias veces, siempre sincronizando con la respiración y manteniendo el control del cuerpo.
Recomendaciones y precauciones
Quienes tengan lesiones de columna, cuello u hombros, dolor intenso de espalda o rodillas, o se recuperen de cirugías recientes deben consultar a un profesional antes de realizar la postura del gato. En caso de que tengas dificultades para apoyar las rodillas, se puede realizar la asana sentado o con apoyo adicional bajo las rodillas.
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