El avión que la realeza qatarí regaló a EEUU y que se convertirá en el ‘búnker volador’ de Donald Trump: tendrá un coste de 400 millones de euros

Se trata de una versión mejorada del Boeing 747-8

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Avión de lujo qatarí de
Avión de lujo qatarí de Donald Trump (Lamarque/File Photo)

Un Boeing 747-8 donado este año por la familia real de Qatar a Estados Unidos y valorado en 400 millones de dólares será reconvertido en uno de los aviones presidenciales más seguros jamás concebidos. La aeronave sufrirá una increíble transformación de sinónimo de lujo a ‘búnker volador’.

El objetivo es crear una aeronave que pueda utilizar Donald Trump y garantice la máxima protección y capacidad operativa al presidente de Estados Unidos. Para ello, se tendrán que cambiar desde los detalles y características interiores a cuestiones técnicas o de los componentes externos del avión.

Según ha informado The New York Times, el que fue secretario de la Fuerza Aérea, Troy E. Meink, aseguró que el gasto se elevaría hasta los 400 millones, aunque algunos expertos asegurarían que para cumplir con todos los objetivos se necesitaría una inversión todavía mayor.

El rey Felipe VI despega en el avión. (Infobae España)

Transformación del avión

La transformación del Boeing 747-8 avanza con una primera fase centrada en desmontar por completo los interiores y sistemas de origen. El proceso implica revisar detenidamente cada panel, cable y componente para garantizar que la aeronave quede libre de elementos no autorizados o cualquier riesgo potencial que pueda afectar la seguridad futura.

Se van a retirar todos los sistemas electrónicos y sensores previos, para poder instalar una nueva infraestructura adaptada a las exigencias del transporte presidencial estadounidense. El rediseño del cableado es uno de los aspectos técnicos más relevantes. A diferencia de un avión comercial o de lujo, este modelo presidencial requiere arneses blindados y protección ante pulsos electromagnéticos.

El coste de la reforma ha abierto debate entre analistas independientes, que sitúan la cifra cerca de los mil millones de dólares y un plazo de dos años, y la Fuerza Aérea, que estima un gasto inferior a los 400 millones. Parte del lujo qatarí original sobrevivirá, ya que algunos salones y dormitorios pueden adaptarse al uso presidencial. El nuevo avión será un centro presidencial en el aire.

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Cómo será el Boeing

Parte del interior del avión se convertirá en salas seguras para la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca y salas de operaciones, con capacidad para gestionar situaciones de crisis desde el aire. El objetivo es que el avión funcione como centro de mando, con conexiones globales de voz, video y datos, comparables a las usadas en espacios militares. El avión contará con enlaces de comunicaciones multibanda, líneas blindadas y protección TEMPEST, que previenen ataques electrónicos.

La aeronave incluirá escaleras, puertas y ventanas reforzadas, una sala médica, áreas de reuniones seguras, unidad ambiental adaptada y sistemas de energía auxiliar que permiten funcionamiento autónomo prolongado sin interrupciones. La gestión del equipaje se ha diseñado para facilitar eficientemente los desplazamientos internacionales del presidente.

En el aspecto defensivo, estarán presentes sensores de alerta de misiles, sistemas de contramedidas infrarrojas direccionales y mecanismos para neutralizar amenazas terrestres. El blindaje estructural y de sistemas, junto con la protección de aperturas, forman una defensa profunda que no altera el aspecto exterior elegante del aparato, pero lo homologa con las exigencias de un transporte estratégico presidencial.