
La reciente intervención estética de Jorge Javier Vázquez ha reavivado el fenómeno social de la crítica constante y la necesidad de opinar sobre los demás por encima de las posibilidades de cualquiera. Las voces que recuerdan que no se debe hablar sobre los cuerpos ajenos quedan acalladas cada vez que un famoso se realiza un cambio estético. Hay quien prefiere hacer oídos sordos y dejar de lado unos valores éticos mínimos para poder ensañarse. Lo denuncia el psicólogo Adrián Chico, que ha manifestado su profunda indignación ante la oleada de comentarios ofensivos que el presentador ha recibido
Para Chico, basta con revisar cualquier publicación de Jorge Javier Vázquez en redes sociales, incluso aquellas anteriores a la cirugía, para encontrar mensajes cargados de desprecio y odio, así como insultos directos sobre su aspecto físico. En este sentido, el psicólogo considera que la raíz del problema reside en que “somos una sociedad de mierda, enferma en muchos sentidos, que se dedica a criticar, a oprimir, a no dejar a las personas envejecer en paz”.
“¿Cómo narices no se van a hacer retoques estéticos? ¿Cómo narices se van a sentir felices con su cuerpo si cuando no lo hacen, si cuando están intentando envejecer? Les estamos machacando“, denuncia Chico, que plantea que la presión social es tan intensa que resulta comprensible que las personas accedan a modificar su rostro y su cuerpo, ya que incluso quienes intentan aceptar el paso del tiempo y muestran su imagen sin alteraciones son objeto de ataques y humillaciones.
20 años de críticas y ataques en Sálvame
La paradoja, según Chico, se agrava cuando, tras someterse a una operación, la persona sigue siendo blanco de críticas, esta vez por no aceptar su imagen natural o por el resultado de la intervención. El psicólogo denuncia que, en muchos casos, quienes lanzan estos reproches son los mismos que antes habían contribuido a la inseguridad de la persona con sus comentarios negativos. “Es demencial la sociedad”, insiste, y recuerda que el presentador ha pasado dos décadas en el programa de Sálvame, enfrentándose a las críticas más feroces y, aunque pueda estar acostumbrado, el impacto emocional persiste.
Por todo ello, el psicólogo invita a reflexionar sobre el efecto que este tipo de hostigamiento puede tener en personas más jóvenes: “¿A qué estamos condenando el futuro? ¿A qué estamos condenando nuestra vejez?”, denuncia. La imposibilidad de satisfacer unas expectativas inalcanzables son una condena para una sociedad que “critica los retoques estéticos y te juzga por no ser natural, pero a la mínima, mínima, mínima que envejeces y no estás perfecto, te machaca, te oprime y te insulta”.
“Me produce tanta indignación la hipocresía social. No hay ninguna necesidad de ir y comentarle a alguien, aunque lo pienses, aunque pienses que ha quedado mal, aunque haya quedado mal. ¿Qué necesidad tienes de ir a escribirle a su foto un comentario para, para que lo sepa? ¿Cómo puede haber gente tan mala?“, se pregunta el psicólogo, que pide a todos aquellos que le siguen a través de redes sociales que reflexionen.
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