Una octogenaria sin teléfono móvil se queda atrapada en el vestíbulo de una sucursal bancaria por la noche: “Hacía señas a los transeúntes para que se detuvieran”

Tras pasar tres cuartos de hora encerrada en el interior del banco, Rosette activó sin querer la alarma silenciosa y un equipo de seguridad privada acudió al lugar y abrió las puertas

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Una octogenaria sin teléfono móvil se queda atrapada en el vestíbulo de una sucursal bancaria por la noche (Montaje Infobae)
Una octogenaria sin teléfono móvil se queda atrapada en el vestíbulo de una sucursal bancaria por la noche (Montaje Infobae)

Cuando las puertas de una sucursal bancaria - o cualquier otro local - se cierran al final de una jornada, lo habitual es que no quede nadie en su interior. Casi siempre. Ese no fue el caso para Rosette, una vecina de Niza que, a sus 80 años, tuvo que pasar casi una hora encerrada en un banco.

El pasado 2 de septiembre, Rosette decidió acercarse a la sede de LCL en la rue de France poco antes de las 22:00. El plan era retirar algo de dinero y volver a casa antes de que la noche se hiciera demasiado cerrada. El local ya no contaba con empleados a esa hora y nadie más aguardaba turno en el vestíbulo, y cuando Rosette procedió a salir del local, la seguridad del banco se activó y bloqueó todas las salidas.

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Encerrada sin movil en un banco

Las sucursales de LCL se cierran automáticamente a una hora programada, lo cual puede ser eficaz en términos de seguridad. Para Rosette, sin embargo, ese mismo sistema supuso quedar encerrada en la sucursal, sin móvil y sin posibilidad de contactar con nadie en el exterior. El botón de llamada de emergencia, instalado para estos imprevistos, no parecía funcionar. Según informan desde Nice-Matin, nadie atendió la llamada de auxilio de la octogenaria ni desde la central de seguridad ni desde el servicio de vigilancia del banco.

Noticias del día 08 de septiembre del 2025

El tiempo seguía pasando. En el interior del banco, la mujer valoraba sus opciones: sin respuesta desde la entidad, solo podía confiar en que algún transeúnte reparara en su presencia. Rosette comenzó a hacer señales a través de la cristalera, moviendo los brazos y tratando de captar la atención de quienes pasaban por la acera.

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Varios viandantes se detuvieron, y uno de ellos - Stéphane - contactó enseguida con los servicios de emergencia. Según relató después a Nice-Matin, no tardó en llegar una patrulla de la policía municipal y cinco bomberos de la compañía de Magnan: parecía que la única opción era abrir la puerta a la fuerza con una palanca.

Sin embargo, el azar quiso que Rosette activara la alarma silenciosa sin quererlo, al manipular la puerta desde el interior: esto movilizó a un equipo de seguridad privada que llegó al lugar casi al mismo tiempo que los bomberos y la policía, evitando que tuviesen que recurrir a la fuerza: “Cinco bomberos estaban a punto de entrar por la fuerza, pero los agentes de LCL abrieron el banco, liberando a esta pobre señora que hacía señales a los transeúntes para que se detuvieran. Estuvo dentro tres cuartos de hora”, relató Stéphane. Los bomberos examinaron a Rosette en plena calle y, tras comprobar que estaba en buen estado, la acompañaron a su domicilio y todo quedó en un inconveniente.

El episodio ha llamado la atención en Niza, pues no es habitual que una operación bancaria rutinaria derive en la activación de tantos recursos de emergencia ni en una concentración de testigos a pie de calle. Como contraste, Nice-Matin también recuerda un hecho opuesto vivido el 8 de agosto de 2024 en Aulnoy-lez-Valenciennes (Nord), cuando una sucursal de BNP permaneció abierta horas sin empleados, hasta que un peatón avisó para que algún trabajador acudiera a cerrar la puerta.

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