Radares carro, la nueva incorporación de la DGT que lleva 150.000 multas en Cataluña

Tráfico planea ampliarlos a toda la península en 2026

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Radar de la DGT (Ricardo Rubio / Europa Press)
Radar de la DGT (Ricardo Rubio / Europa Press)

El exceso de velocidad es uno de los problemas que más preocupa en el ámbito de la conducción. Es una de los principales causas de los accidentes en carretera, lo que ha hecho que la Dirección General de Tráfico (DGT) implante medidas continuamente para tratar de evitar este riesgo.

Una de las nuevas herramientas que ha introducido dentro de su estrategia para reducir los excesos de velocidad son los radares de carro. Este tipo de control, que ha mostrado buenos resultados en Francia, funciona desde hace meses en forma pionera en Cataluña y acumula ya más de 150.000 multas por infracciones, según datos oficiales.

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Los nuevos radares de carro

El mecanismo consiste en sistemas instalados sobre una plataforma móvil, que facilita su despliegue rápido en cualquier punto de la red viaria. A diferencia de los radares fijos, los dispositivos pueden recolocarse según la evaluación de riesgos o en respuesta a episodios de alta siniestralidad.

Las autoridades catalanas, responsables del Servei Català de Trànsit, manejan estos sistemas en lugares como la AP-7 y la C-31, donde llegaron a registrar casi 10.000 sanciones en un plazo de solo tres días. El funcionamiento autónomo evita depender de la red eléctrica, ya que cuentan con batería suficiente para operar varios días.

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Estos equipos están formados por sensores láser, monitorizan varios carriles de circulación y alcanzan distancias de hasta 75 metros. La conexión Wi-Fi integrada permite que los datos se transmitan de inmediato a los servidores de la DGT, acelerando la gestión de sanciones.

La DGT obligará en 2024 a los motoristas a utilizar un casco integral o modular y unos guantes homologados cuando circulen por carretera. (Europa Press/EBS)

De Cataluña al resto de España

El éxito registrado en Cataluña ha llevado a la DGT a preparar el despliegue de este sistema en todo el país a partir de 2026, con el objetivo de reducir el exceso de velocidad en toda la península. La iniciativa se inspira en la experiencia francesa, aunque el modelo español introduce diferencias.

Frente a los vehículos camuflados que se emplean en Francia, aquí los radares de carro se instalan en tramos señalizados, como zonas de obras o carreteras secundarias con elevada siniestralidad. Fernando Grande-Marlaska ha detallado que los primeros usos estarán centrados en tramos breves y señalizados, donde la instalación de un radar fijo resulta inviable.

Según el balance del primer año en Cataluña, un porcentaje relevante de conductores sigue infringiendo los límites de velocidad, lo que evidencia el margen de mejora en seguridad vial. Los radares de carro, además de procesar sanciones, buscan reforzar la protección de los trabajadores en obras y reducir el impacto de los accidentes en zonas conflictivas. Su capacidad móvil introduce un elemento de incertidumbre para el conductor, dificultando anticipar su ubicación y elevando el efecto disuasorio.

Los dispositivos, que permiten cubrir múltiples carriles, constituyen una herramienta flexible y adaptable. La DGT evalúa que esta estrategia podrá contribuir a disminuir la siniestralidad en puntos críticos de la red viaria española. La extensión del modelo, tras la experiencia catalana, marca un cambio en la gestión del control de la velocidad en carretera y forma parte de las medidas previstas para los próximos años.

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