
“Lo consideran normal y se van a casa sin hacer ruido, sin mirarlos ni agradecerles, es inaceptable”, se lamenta Bruno Cousein, alcalde de Berck-sur-Mer. Esta localidad francesa que se asoma al mar del Norte tiene un problema con los bañistas imprudentes que acaban teniendo que ser rescatados y que, además de correr ellos mismos un riesgo innecesario, ni siquiera agradecen la labor de los cuerpos de salvamento que se arriesgan para salvarlos.
Cousein ha propuesto atajar el problema con una advertencia: que aquellos que ignoren deliberadamente las instrucciones de seguridad y se expongan a situaciones de peligro, deberán asumir ellos mismos su propio rescate.
Esta iniciativa, explica el alcalde, equivaldría a una multa y serviría como medida de disuasión. Pero sobre todo, su objetivo, tal y como recogen varios medios franceses, es sancionar a los bañistas imprudentes que por su comportamiento temerario pongan en peligro tanto su vida como la de los equipos de rescate.
“En 10 minutos te puedes quedar atrapado”
La orografía y la situación geográfica de Berck-sur-Mer tampoco ayudan. En esta zona, el mar puede encontrarse a un kilómetro de la playa de arena fina e instantes después, desaparecer, lo que genera un entorno especialmente peligroso cuando sube la marea. El propio alcalde explicó a la cadena de radio RMC que “en muy poco tiempo, en 10 minutos, puedes quedar atrapado, has cruzado 20 centímetros y te encuentras con 1 metro de agua y fuertes corrientes”. Esta dinámica convierte a la playa en un escenario propicio para incidentes, sobre todo cuando los visitantes desoyen las advertencias de seguridad.

Un episodio reciente ilustra la magnitud del problema. El 1 de mayo, 30 personas que hacían un pícnic en un banco de arena, pese a haber sido advertidas del peligro, tuvieron ser rescatadas. El alcalde asegura que aunque “hay señales, no las tienen en cuenta”. Desde esa fecha, los voluntarios han intervenido en el rescate de alrededor de cien personas, según recoge RCM.
La frustración de Cousein se centra en la reiteración de conductas imprudentes y en el coste social y humano que implican los rescates. “Los voluntarios advirtieron a la gente y les dijeron que se fueran. Y 15 minutos después, tuvimos que desplegar grandes recursos para rescatarlos", lamentó el alcalde. Para él, la solución no pasa por cobrar por el rescate en sí, sino por multar a quienes son imprudentes y ponen en peligro a los voluntarios.
El alcalde ha dado un paso más y ha remitido una carta a los Ministerios del Interior y de Justicia de Francia para solicitar una modificación legal que le permita imponer estas sanciones. Actualmente, sin una decisión favorable de las autoridades nacionales, Cousein carece de la potestad para exigir el pago de los rescates a los bañistas negligentes.
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