El multimillonario José Elías reflexiona sobre el precio de la vivienda en España: “Mi generación fue, sin duda, la mejor después de la Edad Media en España”

Las barreras económicas y laborales han elevado el precio de vivir dignamente a un nivel que muchos jóvenes ya consideran inaccesible

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El multimillonario José Elías reflexiona sobre el precio de la vivienda en España. (Montaje Infobae/Canva)
El multimillonario José Elías reflexiona sobre el precio de la vivienda en España. (Montaje Infobae/Canva)

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza para los jóvenes en España. Mientras que las generaciones anteriores pudieron alcanzar la propiedad, o al menos aspirar a la independencia residencial, las barreras económicas y laborales han elevado el precio de vivir dignamente a un nivel que muchos jóvenes ya consideran inaccesible.

Sobre esto ha hablado el multimillonario y empresario José Elías en una de sus últimas publicaciones de su perfil de LinkedIn, donde compara la situación actual con la de años atrás y alerta sobre la normalización de la precariedad.

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“Mi generación se compraba un piso. La siguiente alquilaba. La de ahora comparte habitación”

José Elías inicia su reflexión repasando la evolución del acceso a la vivienda a través de tres generaciones. Con una frase contundente, resume: “Mi generación se compraba un piso. La siguiente alquilaba. La de ahora comparte habitación. Además, asegura que, en cuanto a este asunto, “mi generación fue, sin duda, la mejor después de la Edad Media en España”

El empresario catalán, conocido por ser CEO de Audax Renovables, sostiene que la posibilidad de adquirir una vivienda definió a su generación. “Conseguíamos trabajo, empezábamos cobrando una miseria, pero a los 4 años muchos podíamos comprarnos un piso”, rememora. En contraste, describe a la cohorte siguiente: “Los siguientes ya no lo tuvieron tan fácil. No es que no quisieran comprar, es que no podían”.

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Según Elías, el salto generacional en el acceso a la vivienda se ha convertido en un retroceso social indiscutible, que se plasma particularmente en el presente: “La generación actual ya no aspira ni siquiera a alquilar un piso para ellos solos. La aspiración hoy es compartir habitación”.

El fenómeno de compartir espacios, antes visto como una excepción o una etapa transitoria, ha adoptado incluso nuevos términos que parecen aliviar el peso de la realidad: “Lo llaman coliving, que suena más guay”, ironiza Elías, llamando la atención sobre el riesgo de disfrazar una precariedad estructural con conceptos de moda.

“Nos estamos convenciendo de que esto es normal”

El testimonio de José Elías va más allá de la simple comparación intergeneracional y pone el foco en una deriva preocupante: la aceptación de la precariedad habitacional como parte del paisaje vital. “Lo peor es que nos estamos convenciendo de que esto es normal. Pero no lo es. No debería serlo”, insiste el empresario. En su diagnóstico, la gravedad no reside solo en el encarecimiento de la vivienda, sino en la resignación colectiva ante este fenómeno.

Elías plantea que la falta de expectativas de mejora introduce cambios culturales y sociales duraderos, y cuestiona abiertamente si “este sea el futuro al que debemos aspirar”. Su postura rechaza la idea de que el retroceso en la calidad de vida sea consecuencia inevitable de los tiempos. Para el empresario, el empobrecimiento de las perspectivas residenciales no debe aceptarse sin debate ni revisión.

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El mercado de la vivienda, en cifras

Además de la reflexión de José Elías, los datos oficiales demuestran la dificultad del acceso a la vivienda en España. Según informes recientes del Banco de España y del Instituto Nacional de Estadística, el precio de compra y alquiler se sitúa en máximos históricos en las principales ciudades. Los jóvenes, aun con trabajo y contrato indefinido, destinan más del 50% de su salario al pago de la renta o la hipoteca, y el tiempo necesario para acceder a una vivienda en propiedad se ha prolongado de manera notable respecto al pasado.

A esta presión económica se añade la disminución de la oferta de vivienda asequible y el encarecimiento de los créditos hipotecarios, factores que obligan a una parte significativa de la juventud a compartir piso o incluso habitación, como señala Elías. Estas alternativas muchas veces son presentadas como opciones de vida elegidas y no como consecuencia de la falta de alternativas.

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