
Temperaturas extremas, alertas de evitar las calles a ciertas horas o el riesgo de los golpes de calor son algunas de las consecuencias negativas producidas a partir de las olas de calor. Sin embargo, los efectos traspasan a otros sectores, pues hasta la economía puede verse afectada por este problema.
Un informe de Allianz Research ha señalado cómo las olas de calor registradas recientemente en Europa podrían reducir el crecimiento económico europeo. El estudio se basa en que los días con altas temperaturas tienen resultados parecidos a un día de huelga, llegando a predecir una pérdida de medio punto porcentual.
Los motivos por los que una ola de calor tiene efectos negativos en la economía van desde la productividad laboral a la disminución de la demanda en los negocios. Las rachas con temperaturas muy elevadas van a continuar creciendo, de manera que se debe buscar una forma de mitigar estos procesos.
Las olas de calor y la economía mundial
El cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de las sequías, los incendios y las olas de calor. Estas últimas podrían ralentizar el crecimiento económico europeo en un 0,5 del PIB en 2025, según Allianz Research. En Europa, las pérdidas de PIB oscilan entre 0,1 puntos porcentuales en Alemania y hasta 1,4 puntos porcentuales en España, que se ve especialmente afectada por elevadas temperaturas.
A escala mundial, las olas de calor se traducen en una reducción del PIB de 0,6 puntos porcentuales este año, según Allianz Research. China, España, Italia y Grecia sufrirían las pérdidas más exageradas. Al gran país asiático, que está viviendo importantes periodos de calor, se suman los países mediterráneos, donde el clima tiene un gran peso.
Estados Unidos podría experimentar un descenso de alrededor de 0,6 puntos porcentuales y Francia de hasta un tercio de punto. De esta forma, a distintos niveles, todo el mapa mundial se ve claramente perjudicado por este proceso que va más allá de sus consecuencias medioambientales.
Menos productividad y menos clientes
Las temperaturas extremas reducen la productividad laboral. La Organización Internacional del Trabajo prevé que la radicalidad térmica reducirá el potencial total de horas de trabajo en todo el mundo en un 2,2% de aquí a 2030. La protección de los trabajadores ante esta situación es necesaria y fundamental.
Según Allianz Research, las pérdidas de productividad debidas al calor pueden eliminarse. El informe recomienda implementar medidas estructurales para preparar las ciudades y adaptar los lugares de trabajo, de forma que no sea necesario dar días libres o forzar a las empresas a permitir el teletrabajo.
Por otro lado, los negocios y locales se ven directamente afectados por la disminución de las personas en las calles. En algunos casos, los bares pueden beneficiarse al recibir clientes que buscan resguardarse del calor, pero otros negocios que no implican largas estancias en los locales, como las tiendas, pueden perder clientela. De esta forma, las olas de calor se convierten en un nuevo actor a tener en cuenta en las decisiones y análisis económicos y laborales de las instituciones públicas y empresas.
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