La herencia de Fernando Fernández Tapias desata una guerra judicial: los hijos mayores del empresario impugnan su testamento

El naviero desheredó a sus cinco primeros vástagos acusándoles de “maltrato psicológico”, legando su fortuna a su viuda, Nuria González, y los dos hijos que tuvo con ella

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Fernando Fernández Tapias, en una
Fernando Fernández Tapias, en una fotografía de archivo.

La disputa por la herencia de Fernando Fernández Tapias ha desencadenado un proceso judicial lleno de tensiones familiares. Un año y medio después de la muerte del empresario, sus cinco hijos mayores han decidido recurrir a la justicia para luchar por su parte de la fortuna que dejó su padre y de la que les desheredó expresamente a ellos.

Desde el fallecimiento del empresario naval en noviembre de 2023, el reparto de su patrimonio ha generado controversia y enfrentamiento entre los herederos. La principal beneficiada del testamento fue Nuria González, viuda del naviero, junto a sus dos hijos en común, Iván y Alba. Los otros cinco hijos de Fernández TapiasFernando, Borja, Íñigo, Juan Carlos y Sandra, fruto de matrimonios anteriores— fueron desheredados bajo la acusación de presuntos “maltratos e insultos graves” hacia su padre y hacia su esposa. El testamento, cuyo contenido completo ha sido revelado ahora por el citado medio, detalla también la exclusión de la herencia a todos los nietos del empresario, incluidos los menores de edad.

Según la información revelada ahora, los cinco hijos mayores han decidido impugnar judicialmente la última voluntad de su padre. Cada uno de ellos ha optado en principio por actuar de manera individual, sin conformar un frente común, aunque todos buscan revertir su condición de desheredados. La impugnación se basa en dos argumentos principales: la presunta falta de lucidez de Fernández Tapias al firmar el testamento —quien poco después fue declarado parcialmente incapacitado— y la supuesta carencia de pruebas evidentes que acrediten el maltrato alegado en el documento testamentario.

Escenario favorable para los hijos

El proceso judicial presenta además una novedad significativa. Según fuentes allegadas a la familia citadas por Vanitatis, la jueza instructora habría emitido meses atrás un auto que despertó ciertas expectativas favorables en los hijos, pues algunas consideraciones del fallo podrían llegar a beneficiar su demanda de nulidad testamentaria.

Nuria González, junto a sus
Nuria González, junto a sus hijos Iván y Alma, en el velatorio de Fernando Fernández Tapias. (José Oliva/Europa Press)

Entre los detalles más destacados que revela el documento legal, figura el hecho de que Nuria González no solo hereda el tercio de libre disposición y el usufructo del tercio de mejora, sino que antes del fallecimiento del empresario ya había recibido la lujosa residencia de Puerta de Hierro, junto con varias obras de arte, automóviles y una suma en efectivo de 600.000 euros. Además, el testamento incluye una cláusula inusual que otorga a González el control fiduciario del conjunto del patrimonio, incluso sobre la parte legalmente asignada a sus propios hijos con el empresario, consolidando su posición como principal albacea y gestora del legado.

La exclusión testamentaria no solo afecta a los cinco hijos mayores, sino que también deshereda a todos los nietos, lo que amplía el alcance y el impacto de la polémica familiar. El texto testamentario expresa de manera literal la decisión del naviero de apartar a sus descendientes mayores “por los muy graves maltratos e insultos contra el testador y contra su queridísima esposa doña Nuria”, una afirmación que los afectados rechazan categóricamente y consideran infundada.

Todo este escenario ha dado lugar a un complejo entramado legal y personal, donde la herencia millonaria, las lealtades fracturadas entre hermanos y la intervención de los tribunales configuran uno de los casos sucesorios de mayor resonancia en la historia reciente de la élite española. El desenlace dependerá del dictamen judicial acerca de la capacidad mental del empresario al rubricar su última voluntad y de la evidencia sobre el comportamiento de los descendientes involucrados, un conflicto judicial que podría alargarse durante los próximos años.