
Son cada vez más las personas que están tomando la decisión de hacer las maletas y marcharse fuera de su país. El objetivo que generalmente les mueve es la búsqueda de un futuro mejor, ya sea a través de un puesto de trabajo mejor remunerado o un coste de vida menor.
Sin embargo, aunque esta tendencia es cada vez más frecuente entre los jóvenes españoles (y también los de otros países), son muchas las cuestiones que deben tenerse en cuenta antes de tomar la decisión, especialmente porque el proceso de adaptación es complicado y se encontrarán con adversidades que les harán añorar su hogar.
Empezar de nuevo en el extranjero implica mil quebraderos de cabeza: la búsqueda de un piso y de un trabajo, burocracia en ocasiones casi interminable, aprender otras costumbres... Además, muchos deciden dar este paso solos, por lo que al llegar a su nuevo destino no sentirán consigo el apoyo de sus familiares y amigos.
Paula Cruz, una joven española que actualmente reside en Los Ángeles, Estados Unidos, explica en uno de sus vídeos de TikTok (@itspaulacruz) que esta es una cuestión que le “ha costado entender y asimilar” en su vida allí, provocándole un fuerte choque cultural.
En España, la forma de relacionarse con los demás suele ser cercana: el círculo de amigos y familiares se erige como centro de todo, como fuente de felicidad en muchas ocasiones. Este modelo difiere del que puede encontrarse en otros países, en los que la independencia y la soledad son protagonistas en el día a día. De esta manera, Paula se ha encontrado allí con una sociedad “individualista”: "Esto es algo que llevo bastante mal, la verdad”.
“Se sienten profundamente solos”
“En España valoramos muchísimo el compartir momentos con gente que queremos”, explica Paula. Por el contrario, en Los Ángeles “todo el mundo va a su bola literalmente”, por lo que le ha resulta muy complicado adaptarse “a un entorno donde cada uno camina solo”: "Aquí he conocido a muchas personas que no tienen amigos de verdad, que están rodeados de gente, pero al mismo tiempo se sienten profundamente solos".
Esta situación es especialmente difícil para las personas que han decidido migrar: “Es una realidad que quiero compartir para mostrar la parte dura de vivir fuera de tu país. No es una crítica”, señala Paula, “simplemente una realidad que he observado y que me ha hecho valorar aún más el tipo de vínculos que quiero construir”.
Mientras que en España la creadora de contenido podía ver a sus amigos diariamente o al menos “un par de veces por semana”, destaca que en Estados Unidos hay que tener suerte para tener “un amigo con el que puedas contar”, especialmente cuando la persona viene de fuera del país.
Pese a que la sociedad esté estructurada de una forma individualista, modelo que también se repite en otros países europeos, en los que el vínculo familiar y de amistad no es tan fuerte, Paula destaca que esto no significa que la gente pueda actuar desde la absoluta soledad. Al fin y al cabo, el ser humano es un ser social: “No importa dónde estemos en el mundo, todos necesitamos sentirnos acompañados de verdad”.
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