La hipoteca variable ya no es ‘sexi’: “Ha perdido atractivo, es más cara que la fija y ahora no tiene sentido contratarla”

Los compradores de vivienda que necesitan financiación optan mayoritariamente por préstamos a tipo de interés fijo porque están baratos y no quieren correr el riesgo de que suban sus cuotas si se dispara otra vez el euríbor

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Un hombre mira casas en
Un hombre mira casas en venta en el escaparate de una inmobiliaria. REUTERS/Phil Noble.

Desde que el 21 de julio de 2022, el Banco Central Europeo (BCE) dio un giro de timón a su política monetaria y decidió subir los tipos de interés por primera vez en once años, las hipotecas a tipo de interés variable han perdido fuelle. Hace una década representaban el 94% de los préstamos hipotecarios contratados, mientras que a cierre de marzo de este año, solo supusieron el 33,2% y junto a las mixtas, mientras que las fijas acapararon el restante 66,8%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El desapego de los compradores de vivienda por las hipotecas variables supone en estos momentos una contradicción, ya que el BCE seguirá bajando los tipos de interés este año y con ellos caerá el euríbor, lo que beneficia a los que contraten préstamos a tipo de interés variable debido a que verían reducir su cuota mensual. Hay que recordar que el euríbor cerró mayo en el 2,081%, muy lejos del 3,680% que registró el mismo mes del año pasado, lo que supondrá para los hipotecados un ahorro anual de más de 3.000 euros.

A juicio de Miquel Riera, experto en hipotecas de HelpMyCash, tras la caída del euríbor lo lógico habría sido ver un importante incremento en los préstamos hipotecarios contratados a tipo variable, dado que son los que se benefician del desplome del índice. Sin embargo, se ha dado la situación contraria: “Las hipotecas fijas han ganado peso respecto a las variables y mixtas”, señala. Los analistas atribuyen este comportamiento a dos variables: las rebajas de hipotecas fijas llevadas a cabo por los bancos tras la guerra que se declararon para atraer nuevos clientes y la seguridad que proporciona a los hipotecados el tipo de interés fijo.

Las variables “ya no compensan”

Por su parte, Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca, Fintech y mortgagetech, indica que el descenso de contrataciones de los préstamos variables “no se debe solo a una menor demanda por parte de las familias, sino a un hecho más estructural: los bancos ya no ganan dinero con este producto”, por lo que no les interesa comercializarlo.

Argumenta que para que una hipoteca variable fuera mínimamente atractiva para una entidad bancaria, los tipos de interés tendrían que bajar mucho más, algo que en el contexto actual no es realista. “Las hipotecas variables más interesantes están en torno a euríbor +0,5%. Pero si este índice ronda el 2%, significa pagar un 2,5% de tipo variable. En comparación, puedes tener una hipoteca mixta con un 1,5% fijo durante diez años. El riesgo y el coste no compensan”, explica Garriga.

Huir del riesgo es el objetivo que tienen los compradores de vivienda al descartar las hipotecas variables. Prefieren contratar una fija y evitar subidas como se produjeron en años anteriores. Riera recuerda que, entre 2016 y 2021, los hipotecados a tipo variable eran los que pagaban unas cuotas más baratas, dado que el euríbor se situaba por debajo del 0%. Sin embargo, debido a la inflación provocada por la Guerra de Ucrania, el eurobanco se vio obligado a aumentar sus tipos, lo que derivó en una escalada del índice hipotecario. Pasó de marcar mínimos históricos a pisar terreno positivo en abril de 2022, superó el 2,5% en octubre de ese mismo año y alcanzó un pico del 4,16% en octubre de 2023. Debido a esta subida, las cuotas de las hipotecas variables llegaron a encarecerse una media de 250 euros al mes, lo que supuso unos 3.000 euros al año.

Ahora la situación es la contraria con el euríbor cayendo desde hace más de un año. No obstante, Miquel Riera cree que muchos compradores de vivienda temen que pueda repetirse la historia y por ello prefieren contratar una hipoteca fija con la que pagar una cuota estable pase lo que pase con el euríbor.

Los recortes del BCE provocan un desplome de las hipotecas: entre 300 y 1.200 euros menos de media al año.

¿Quién contrata ahora hipotecas variables?

A pesar de ser caras y suponer un riesgo, hay quienes siguen optando por las hipotecas a tipo variable. “Si alguien las elige es por dos razones: quiere amortizar en muy poco tiempo –aunque eso sigue siendo arriesgado- o no ha entendido lo que ha firmado”, señala Ricard Garriga. Incide en que esto último es “preocupante” porque “hay quien contrata lo primero que ve sin comparar opciones, y eso no tiene sentido”.

Por su parte, Pedro Ruiz, portavoz y responsable de contenido de Finanzas Personales de Kelisto, reconoce que una hipoteca variable conviene a aquellos que tienen una economía “suficientemente holgada para poder afrontar eventuales subidas en la cuota que paga cada mes, debido a que el interés de estos préstamos se calcula sumando el euríbor (cuyo valor se revisa periódicamente, cada seis o 12 meses), más un diferencial, que es un porcentaje que se mantiene invariable. Por tanto, cada vez que se revise el euríbor, la cuota podría subir, bajar o mantenerse sin cambios”.

Entre los colectivos que más rechazan las hipotecas variables destacan los jóvenes, menores de 35 años debido a que “valoran la estabilidad por encima de todo y prefieren hipotecas fijas porque están empezando su vida laboral, tienen sueldos aún ajustados, pocos ahorros y no pueden permitirse sobresaltos” destaca Garriga.