
Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955 y elegido recientemente como el papa número 267 de la historia, Robert Prevost, se ha convertido en el primer estadounidense en ocupar el cargo. El ahora Papa León XIV se crio junto a sus hermanos, Louis Martín y John Joseph, en una familia de profundas convicciones católicas. “Nací en Estados Unidos, pero mis abuelos eran todos inmigrantes, franceses, españoles (...) Me crié en una familia muy católica, mis dos padres estaban muy comprometidos con la parroquia”, explicó al poco de ser nombrado como su santidad en una entrevista con la Radio Televisión Italiana.
Durante su juventud, estudió en el Seminario Menor de los Padres Agustinos de Chicago y más tarde en la Universidad de Villanova, en Pensilvania, donde cursó una licenciatura en Matemáticas. A los 22 años ingresó al noviciado de la Orden de San Agustín en Saint Louis, se licenció en Teología y posteriormente se doctoró en Derecho Canónico en Roma. Más tarde, en 1987, asumió funciones como director de vocaciones y de misiones de la provincia agustiniana “Madre del Buen Consejo”, en Illinois.
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Aunque “aún resuena en nuestros oídos la voz débil, pero siempre valiente del Papa Francisco, quien nos bendijo”, según sus palabras cuando fue nombrado como sumo pontífice, lo cierto es que su figura ha sido y será una de las más influyentes en los próximos años. Por ello, el interés por toda su trayectoria, incluida su infancia, tienen ahora un gran valor simbólico, algo que se ha reflejado en su antigua residencia de la infancia que ha entrado en venta.
Una vivienda que ha cuadruplicado su valor en un año

La proclamación de Robert Francis Prevost como papa León XIV ha despertado una inesperada fiebre inmobiliaria en Dolton, una pequeña localidad al sur de Chicago. La casa donde el nuevo pontífice vivió durante su infancia ha salido a subasta por un precio inicial de 250.000 dólares (220.115 euros), y el anuncio que la promociona no escatima en apelaciones simbólicas: “Posea un trozo sagrado de la Historia”.
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Se trata de una vivienda de ladrillo construida en 1949, de poco más de 100 metros cuadrados, con dos plantas, tres dormitorios, dos cuartos de baño y un salón. El último propietario la compró el año pasado por apenas 60.000 dólares -lo que cuadruplica el valor de la venta actual- y, tras una profunda reforma, ha decidido subastarla coincidiendo con el ascenso de Prevost al trono de San Pedro.
Sin embargo, la subasta podría no llegar a término. Las autoridades municipales de Dolton han iniciado los trámites para expropiar la vivienda con el objetivo de transformarla en un museo. Su intención es colaborar con la Arquidiócesis de Chicago y declarar el inmueble como sitio histórico. Bajo la figura legal de expropiación forzosa, los gobiernos locales pueden adquirir propiedades privadas para fines públicos, a cambio de una compensación económica. La inmobiliaria encargada de la venta ya ha sido informada de la intención del ayuntamiento de ejercer esta medida, según lo que ha informado Idealista.
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