
El ciclismo español ya tiene una nueva referencia sobre la que depositar sus esperanzas. Se llama Benjamín Noval Suárez, tiene 17 años y todavía no ha dado el salto al profesionalismo, pero su nombre ya ocupa un lugar destacado entre las grandes promesas del pelotón. El título mundial conseguido en la contrarreloj júnior de Montreal ha confirmado el potencial de un corredor que lleva tiempo acumulando resultados y despertando expectativas.
El maillot arcoíris no llega, además, de manera aislada. Noval se ha impuesto en una disciplina que encaja con un perfil de corredor cada vez más completo y que puede competir en diferentes escenarios. Su ambición, después de conquistar el Mundial contrarreloj, pasa ahora por intentar completar el doblete en la prueba de ruta de su categoría. El camino hasta este punto ha sido especialmente rápido. En 2025, una caída en los Mundiales de Kigali le apartó de la lucha por las medallas y también del que podía haber sido un resultado todavía mayor. Un año después, Noval ha regresado a la cita mundialista con otra oportunidad y ha terminado marchándose de Montreal con el oro en la contrarreloj.
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La experiencia de Kigali forma parte de su aprendizaje y ahora el corredor asturiano afronta la prueba de ruta con la posibilidad de añadir otro título mundial a su palmarés. Sin embargo, él mismo quiso poner primero el triunfo conseguido en la contrarreloj y disfrutar del momento antes de pensar en lo que pueda suceder sobre la carretera. “Quiero dar las gracias a todos, sobre todo a mi familia que me ayuda en el día a día. Ahora, toca soñar con el doblete, pero primero quiero asimilar esto y disfrutarlo y ya pensaremos en las opciones de la ruta”, señaló Benjamín Noval después de proclamarse campeón del mundo.

Una victoria histórica
Su victoria tiene también un significado especial para el ciclismo español. Desde 1994, cuando Miguel Morrás se impuso en la prueba de ruta, ningún ciclista español había logrado coronarse campeón del mundo en esta categoría. El oro de Noval vuelve a colocar a España en lo más alto del ciclismo júnior. Y eso ocurre con un corredor que todavía tiene por delante el salto más importante de su carrera. Desde el verano de 2025, Noval tiene firmado un contrato de larga duración con Ineos. Será en 2027 cuando debute en profesionales, un momento que servirá para comprobar cómo se adapta al máximo nivel y hasta dónde puede llevar su evolución.
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Por ahora, sus características apuntan a un ciclista alejado del perfil de escalador puro. Noval destaca por su fortaleza física, su capacidad aeróbica en esfuerzos prolongados y su rendimiento en recorridos quebrados y explosivos. También se le atribuye una lectura táctica avanzada, una cualidad que han señalado técnicos y rivales. Su polivalencia es otro de los aspectos que explican las expectativas que existen a su alrededor. Las contrarrelojes forman parte de sus grandes fortalezas, pero también destaca en clásicas y carreras de un día. A ello se suma su actividad en el ciclocross, donde compite cerca del nivel de los mejores especialistas belgas y neerlandeses.
Su padre fue gregario de Alberto Contador
El apellido Noval tampoco es nuevo en el ciclismo. Su padre, Benjamín Noval González, fue profesional y formó parte del US Postal de Lance Armstrong antes de convertirse en uno de los gregarios más fieles de Alberto Contador. La trayectoria de su padre le vincula directamente con una generación anterior, aunque el joven asturiano está empezando a construir su propia historia.
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Noval forma parte de una generación en la que también aparecen nombres como Héctor Álvarez, mientras que corredores como Pablo Torres, Igor Arrieta o Juan Ayuso representan ya una realidad más asentada del ciclismo español. Aún no ha disputado una carrera profesional, pero ya tiene un Mundial en su palmarés. El siguiente desafío está en Montreal y será sobre la bicicleta de ruta. Después llegará 2027 y el salto al profesionalismo. El arcoíris de la contrarreloj ya es suyo. Lo que venga después todavía está por escribir.
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