
La opa lanzada por BBVA sobre el 100% de las acciones de Banco Sabadell cumple este viernes un año con la incertidumbre de si saldrá adelante o no. Junto a los directivos de ambas entidades, existen tres colectivos muy pendientes del resultado de esta operación: los trabajadores de los bancos, los accionistas y los clientes, que se verán afectados por la integración de ambas entidades.
El colectivo más perjudicado será el de los trabajadores, ya que históricamente las fusiones bancarias generan despidos, si no a corto plazo, sí a medio y largo, como se vio en la integración de CaixaBank y Bankia, que se zanjó con la salida de cerca de 6.000 empleados. En el caso de BBVA y Sabadell, las cifras que se barajan varían dependiendo de quién las dé. César González-Bueno, consejero delegado de Banco Sabadell, calculó que la fusión podría destruir 4.000 empleos. Una cifra que se queda corta a juicio de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que la sube a 5.000. Mientras que desde UGT señalan que podría alcanzar los 10.500 empleos directos producidos por el cierre de entre 589 y 883 oficinas bancarias de todo el territorio nacional.
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“Los trabajadores de ambas entidades verán amenazados sus puestos de trabajo, ya que si bien en el corto plazo puede ser más difícil llevar a cabo una oleada de despidos, después de los remedies puestos por la CNMC, lo normal es que a medio plazo se lleve a cabo la reorganización de la plantilla”, prevé Javier Cabrera, analista de XTB.
A menor competencia, peores condiciones para los clientes
No serían los únicos penalizados tras la fusión, también los clientes de ambas entidades la padecerían tras aumentar la concentración del negocio bancario y disminuir la competencia. En este nuevo escenario, los usuarios de servicios financieros tendrían menos entidades y opciones para elegir al contratar un depósito, pedir una hipoteca, solicitar una tarjeta o invertir en un fondo de inversión o un plan de pensiones.
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Así lo ha reconocido el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo: “Nos preocupa el impacto de un potencial exceso de concentración en materia de competencia y las condiciones que esto puede suponer para créditos y depósitos de usuarios, empresas y familias. Pero también elementos adicionales como la inclusión financiera”. Este aumento de la concentración bancaria, supondría pasar del 62% de la actualidad al 70% la cuota de mercado que tendrían los tres principales bancos españoles: CaixaBank, Banco Santander y BBVA.
Por su parte, Antonio Castelo, analista de iBroker, cree que el impacto del éxito de la opa sobre los clientes es mixto: “Por una parte es negativo debido a que una mayor concentración bancaria podría reducir la competencia, lo que podría traducirse en peores condiciones de precios, intereses o servicios. Sin embargo, por otra, los compromisos asumidos por BBVA ante la CNMC, como mantener servicios en áreas rurales o apoyar a las pymes, podrían mitigar algunos efectos adversos, aunque su efectividad dependerá de cómo se implementen”.
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Accionistas del BBVA, los beneficiados de la operación
En cuanto a los accionistas de ambos bancos, podrían sacar provecho de la operación. Los grandes beneficiados serían los de BBVA, ya que la operación podría generar valor a largo plazo gracias a las sinergias derivadas de economías de escala y reducción de costes, afirma Castelo. No obstante reconoce que “los compromisos regulatorios asumidos podrían limitar parte de esos beneficios. Además, una mejora en la oferta a los accionistas de Sabadell podría presionar su cotización a corto plazo”.
Desde un punto de vista estratégico, la opa también sería positiva para los accionistas del banco vasco, ya que este tendría una presencia mayor en un mercado estable como es el español, minimizando los riesgos de tener una mayor dependencia de otros mercados más rentables, pero más críticos como Turquía y México.
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En cuanto a los accionistas de Sabadell, el analista de iBroker cree que la fusión les sería beneficiosa si BBVA mejora la oferta y “especialmente si aumenta el pago en efectivo, ya que recibirían una prima más atractiva sobre el valor de sus acciones. Pero sin mejora, “no habría incentivo claro para aceptar”.
Por su parte, Javier Cabrera reconoce que la fusión daría lugar a un banco global “más equilibrado”, que permitiría a los accionistas BBVA reducir su exposición a economías volátiles como Turquía e incluso la dependencia de México. En cuanto a los accionistas de Sabadell, “les proporciona exposición internacional, que es muy reducida en la actualidad. Todo ello, además, con sinergias, aunque posiblemente sean menores que las estimadas, debido a que, normalmente, en estos procesos no todo sale en tiempo y forma deseados”.
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