
El propio Ministerio de Sanidad lo reconoce: a España le faltan cerca de 100.000 enfermeras para ponerse a la altura de los países europeos. Con una ratio de 6,3 sanitarias por cada 1.000 habitantes, el país necesitará entre 22 y 29 años para alcanzar el promedio de la Unión Europea de 8,5 enfermeras por cada 1.000 habitantes.
En materia de matronas, el panorama no es diferente: pese a ser la única especialidad de enfermería verdaderamente implantada en todo el territorio, existe un grave déficit de profesionales en el país. Actualmente, hay 10.286 enfermeras tituladas como matronas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de las cuales 8.084 están colegiadas, según el Consejo General de Enfermería (CGE). Estos datos dan una ratio de 12,4 enfermeras de Ginecología y Obstetricia por cada 1.000 nacimientos, menos de la mitad que en el resto de países de la OCDE, donde el promedio se sitúa en 25 matronas por cada 1.000 nacimientos.
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Del total de matronas, solo 2.291 ejercen en la atención primaria, según datos de 2022. Esto significa que en España opera una matrona por cada 10.916 mujeres, calculan desde el sindicato de enfermería SATSE, que califica la situación como “desoladora”, que demanda tener una matrona en cada centro de salud.
Falta de interés de las administraciones
Entre 2019 y 2022, el número de enfermeras especialistas en Obstetricia y Ginecología aumentó apenas en 106 profesionales, lo que evidencia, según SATSE, “la falta de un claro interés por parte de todas las administraciones por potenciar una profesión clave en la mejora de la salud y bienestar de la mujer”. “La radiografía del propio Ministerio de Sanidad refleja claramente la ausencia de voluntad política para impulsar una de las figuras clave en la salud y el bienestar de las mujeres”, han añadido desde el sindicato.
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El déficit de profesionales “está provocando el intrusismo por parte de otros profesionales sanitarios y agentes no profesionales sin formación sanitaria reglada”, alerta Montserrat Angulo, matrona y vicetesorera del CGE. La enfermera pone como ejemplo a las doulas, figuras no sanitarias que “ponen en riesgo la salud de las madres y los recién nacidos”, según el órgano colegial. A ello se unen la aparición de cursos, talleres y actividades formativas no oficiales que se publicitan como equivalentes a la especialización en Obstetricia y Ginecología, pero “que no cumplen con los requisitos ni la calidad formativa necesaria para ser matrona”, ha advertido Angula.
Para el CGE, la solución pasa por el fomento de la formación en enfermería, especialmente con la promoción de nuevas plazas en la formación especializada de estas sanitarias, conocida como el EIR. Según el órgano colegial, el acceso a la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica es limitado. En la convocatoria EIR de 2025, únicamente se ofrecieron 451 plazas para la formación de matronas, una cifra menor que la convocatoria del año anterior. Pese ello, es de las especialidades de enfermería más numerosas.
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Más allá de la formación, el CGE ha reclamado por el Día Internacional de la Matrona una mejora de las condiciones laborales “para animar a las enfermeras a optar por esta especialización“.
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