
En el sector de la hostelería hay un arma muy potente que permite a los consumidores elegir de antemano a qué locales acudir. Una herramienta que se ha convertido en una especie de comunidad en la que se premia el buen servicio, la calidad de la comida y el ambiente general del restaurante, pero que también puede suponer un perjuicio muy grande para el establecimiento si una gran cantidad de clientes ponderan sus aspectos más negativos (de forma justificada o injustificada).
Hablamos de las reseñas: los consumidores que visitan un bar, un restaurante o una cafetería tienen al alcance de su mano la posibilidad de compartir con el mundo cuál ha sido su experiencia en dicho negocio. Esto resulta muy positivo porque permite a otros tener una ligera idea de lo que se van a encontrar en el establecimiento hostelero. Sin embargo, en muchas ocasiones las reseñas negativas son injustificadas, ya que ponderan aspectos que nada tienen que ver con el servicio o que no se ajustan a la realidad de los hechos.
Jesús Soriano, conocido en internet como Soy Camarero, publica en sus redes sociales (TikTok, Instagram o X) las reseñas más curiosas o con las que más se genera debate: ya sea por la contestación acertada del propietario del negocio, porque la crítica del cliente está más que justificada o por las formas empleadas por uno u otro. En este caso, el creador de contenido ha compartido la respuesta del dueño de un restaurante que le “ha hecho un poco de gracia”, pero que ha generado una gran cantidad de opiniones.

“Resulta que nos hemos ido sin comer croquetas”
“Hemos estado esperando 40 minutos para que pongan unas croquetas que supuestamente vienen con la consumición”, comienza la reseña negativa de un cliente que ha ponderado su experiencia únicamente con una estrella. “A pesar de preguntar varias veces por ellas y que hagan caso omiso, han servido antes a gente que acababa de llegar que a mí”.
El consumidor señala directamente a los trabajadores con los que el servicio no ha sido de su agrado: “El trato por parte de la camarera pelirroja, nefasto, y el otro camarero alto con barba y pelo largo, mostrando indiferencia. Resulta que nos hemos ido sin comer croquetas. Pésimo”.
La respuesta del propietario critica la actitud del cliente, puesto que señala que “la tapa de la casa es un detalle que tiene el local con los clientes”, por lo que “no es nuestra obligación ponerla y lo hacemos cuando queremos o podemos”. La reseña que ha recibido por esta misma cuestión, no es la única, según señala, y su contestación ha sido tajante y en cierta manera cómica: “Dígame dónde quiere que le envíe 10 kilogramos para que se bañe en ellas”.
Tal y como destaca Jesús Soriano, esta situación puede generar debate porque, aunque sea una cortesía, si el cliente “ve que le está dando a unos, que incluso llegan después, y a ellos no les sirven, igual queda un poco mal”.
Esto, efectivamente, es lo que han destacado muchos de los usuarios en los comentarios: “Yo entiendo que es voluntario, pero queda mal si convidas a unos clientes y a otros no”. Sin embargo, también señalan que es importante conocer todos los detalles de lo ocurrido para juzgar con propiedad: “Si me las piden a malas, yo tampoco se las doy”.
Últimas Noticias
Resultados de la Triplex de la Once: sorteo 5 de las 21:15
Como cada sábado, aquí están los afortunados ganadores del sorteo dado a conocer por Juegos Once

Capacidad de los embalses en España este sábado 21 de marzo
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su más reciente boletín sobre la capacidad de los embalses de agua en España

La moderna casa de Arturo Valls en Madrid: cocina XXL, colores oscuros y detalles clásicos
El presentador y actor ha consolidado su vida en la capital española, aunque mantiene sus raíces valencianas

Cuando “mostrar vulnerabilidad es una señal de debilidad”: la salud mental, el partido que el fútbol lleva años perdiendo
Iniesta, Bojan, Araújo o Morata son algunos ejemplos de nuestro fútbol que han confesado haber sufrido ansiedad o depresión mientras jugaban al máximo nivel

Hasta Hacienda comete errores: se lía con el IVA al contratar la destrucción de siete de sus embarcaciones y enfada a los sindicatos
Vigilancia Aduanera modifica el contrato para achatarrar siete de sus patrulleras al eximir el IVA y detectar después que lo tiene que aplicar. Mientras, el sindicato SIAT pide que Hacienda incluya a su flota embarcaciones militares que se querían saltar el embargo de la ONU con destino a Libia


