
James Howells, un ingeniero informático de 39 años de edad, lleva librando una batalla contra el consejo municipal de Newport (Gales) por más de una década. Todo por recuperar una fortuna valorada en 600 millones de libras (692 millones de euros) en bitcoins. Según Howells, las criptomonedas están enterradas en el vertedero de la ciudad.
Durante más de 10 años, el informático ha intentado llegar a un acuerdo con el Tribunal Superior, incluso llego a ofrecer compartir la fortuna con las autoridades, pero, el mes pasado, el juez dictaminó el rechazo a la petición de poder ir a buscar los bitcoins al vertedero. Ahora, Howells se plantea muy seriamente si comprar el basurero para recuperar su dinero.
Tras el fallo del tribunal, la autoridad local anunció los planes de cierre y sellado del sitio, lo que prácticamente supondría el fin a cualquier intento de recuperación. Para más problemas, el consejo ha obtenido un permiso para construir una granja.
Una década de lucha
La historia de James Howells se remonta al verano de 2013, cuando el informático guardó las criptomonedas en un disco duro, que posteriormente colocó dentro de una bolsa de basura. Entonces, su expareja confundió la bolsa con residuos y la tiró. Al darse cuenta del error, Howells intentó contactar con el consejo municipal para recuperar el dispositivo, pero sus peticiones fueron ignoradas.
A lo largo de los años, el informático ha intentado ejecutar varios planes que obtuvieran el visto bueno de la administración para iniciar la búsqueda. Desde la financiación de la operación con inversores privados hasta compartir el dinero. Sin embargo, el consejo se mantuvo firme en su postura, argumentando que permitir una excavación en el vertedero supondrá riesgos medioambientales y costes logísticos inasumibles.

¿A la tercera va la vencida?
En enero, Howells compadeció ante el Tribunal Superior de Cardiff, representado por abogados que trabajaban de forma pro bono (voluntariamente). Durante la audiencia, el juez Keyser KC respaldó la postura del consejo, defendiendo el argumento de que el disco duró paso a ser propiedad del ayuntamiento una vez fue depositado en el vertedero, lo que invalida cualquier derecho de Howells a poder recuperarlo.
La sentencia sorprendió a todos. “Decían en el Tribunal Superior que cerrar el vertedero para permitirme buscar tendría un impacto muy perjudicial en las personas de Newport, mientras que al mismo tiempo planeaban cerrarlo de todas formas”, declaró Howells al medio británico The Guardian.
Este revés judicial ha hecho que el ingeniero se plantee la opción de comprar los terrenos del vertedero. Según él, ha mantenido conversaciones con varios inversores y lo está considerando seriamente para poder realizar la búsqueda del disco duro. “Esperaba que se cerrara en los próximos años porque está ocupado en un 80-90%, pero no esperaba que lo hiciera tan pronto. Si el ayuntamiento de Newport estuviera dispuesto, me interesaría comprar el vertedero tal como está”, subrayó el informático.
Por su parte, el consejo municipal de Newport ha evitado hacer comentarios sobre la nueva estrategia de Howells. Sin embargo, cierre del vertedero y la aprobación para la construcción de una granja solar complican aún más las posibilidades de dar con los bitcoins.
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