A finales de 2023, España vivió un suceso muy habitual en las películas, pero poco frecuente en la vida real: un preso, conocido como El Pastilla, se acababa de fugar de la Cárcel de Alcalá Meco. Este episodio fue muy seguido por la prensa, también cuando, tres semanas después, este sicario de 19 años fue detenido en Alemania.
Desde 2010, en España se han vivido situaciones similares en apenas 12 ocasiones, si bien en la mayoría de los casos las fugas las ha protagonizado una sola persona o, como mucho, una pareja de presos. Es por esto que, en casos como el de Portugal, donde este fin de semana se han fugado hasta cinco a la vez, se vuelven muy sonados, no solo por las consecuencias que podría acarrear la huida sino por el método empleado para que tantos prisioneros puedan huir sin ser detenidos.
Una operación de crimen organizado
La sorpresa en el país luso ha sido mayúscula al conocerse la noticia. Sobre todo porque, vistos los hechos, ha resultado obvio que la fuga había sido orquestada y calculada al milímetro tanto por los fugados como por socios del exterior. Por este motivo, las autoridades han asegurado que se trata de una “compleja operación de delincuencia organizada” en la que se ha invertido también mucho dinero.
En primer lugar, los presos esperaron a que fuera sábado. Ese día es jornada de visitas en el centro penitenciario, por lo que los guardas deben estar más atentos que de costumbre. Es entonces cuando los criminales aprovecharon para escaquearse e ir hasta uno de los muros del patio, de dos metros de altura, y saltarlo. Enfrente había otra pared, esta vez de seis metros, pero alguien, desde fuera, se las había ingeniado para darles una escalera que les facilitara la tarea.
Una vez sortearon el muro, había dos coches grandes esperándoles junto a la prisión. Los cinco presos se subieron a ellos y partieron a toda velocidad, sin que desde entonces se haya vuelto a tener noticia de ellos.
Un reparto atípico
La fuga de los cinco presos parece de película, solo que en esta ocasión no la han protagonizado ni un carismático Tim Robbins ni un siempre elegante Morgan Freeman. Y es que la prisión de la que los prisioneros se han escapado es la de Vale de Judeus, un centro en el que son internados presos con condenas especialmente largas, entre ellos bastantes extranjeros.
De este modo, solo dos de los protagonistas de esta huida son portugueses, habiendo también un argentino, un británico y un georgiano al que las autoridades portuguesas han definido como “gente peligrosa y violenta”. Cuatro de ellos cumplían, de hecho, penas por asesinato, y dos contaban con la pena máxima permitida, que son 25 años.
El procedente de América del Sur, por ejemplo, se llama Rodolfo José Lohrmann, tiene 59 años y es uno de los hombres más buscados del continente al otro lado del Atlántico, donde ya había protagonizado otra fuga carcelaria y participado en casos de secuestros -está acusado del de Cristian Schaerer- y homicidios.
Por ello, han pedido a la gente que evite interactuar con ellos y que, en caso de avistarlos, intenten detenerlos o alerten cuanto antes a la policía. Con todo, han descartado el cierre de las fronteras dado que consideran que la medida “no es proporcional ni apropiada”, en una operación compleja para la que prefieren no poner plazos ni esperar resultados inmediatos.