
Las peras son una de las frutas más valoradas tanto por su sabor como por su amplia variedad de tipos, cada uno con sus propias características únicas que las vuelven versátiles en la cocina. Sin embargo, sus propiedades van mucho más allá de lo puramente gastronómico, pues ofrecen una serie de beneficios para la salud que las convierten en el alimento ideal para incluir en nuestra dieta diaria.
El perfil nutricional de la pera muestra que son una excelente fuente de fibra, como recoge la Fundación Española de Nutrición (FEN). Una pera de tamaño medio puede proporcionar hasta el 22% de la ingesta diaria recomendada de fibra, lo que las convierte en una opción ideal para mantener la salud digestiva y controlar los niveles de azúcar en la sangre, lo que las convierte en una opción ideal para las personas con diabetes o que buscan controlar su peso a través de su alimentación.
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El consumo regular de peras se ha asociado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como concluyó un estudio de la Universidad de Aviñón (Francia) publicado en 2018 en la revista Food Chemistry. Esto se debe a que la fibra soluble en las peras puede ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL (conocido popularmente como el “malo”) en sangre, lo que a su vez puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. Además, las peras son naturalmente bajas en grasas saturadas, por lo que también son beneficiosas para la salud del corazón.
La FEN también expone que estas frutas contienen una variedad reseñable de antioxidantes, incluidas las vitaminas C y K, así como los flavonoides. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo, que está relacionado con el envejecimiento prematuro y diversas enfermedades crónicas. Por ello, comer una pera al día puede ayudar a proteger las células del daño causado por los radicales libres.
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Consumir una pera al día también puede aportar beneficios para nuestra salud ósea a largo plazo. Esto se debe a que, según un informe de la Clínica de Nutrición y Genética Madrid, esta fruta contiene 4,9μg por cada 100 gramos de vitamina K, una sustancia clave para la formación de proteínas que ayudan a mantener la densidad ósea y prevenir la osteoporosis.
Gracias a su alto contenido de fibra y agua, las peras son una opción ideal para aplacar nuestro apetito entre comidas, por ejemplo, para merendar. Su contenido en fibra promueve la saciedad y ayuda a mantenerse lleno por más tiempo y un peso saludable, reduciendo a su vez los antojos. Al ser naturalmente bajas en calorías, las peras son una fiel aliada para aquellas personas que vigilan su ingesta calórica.
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Dado que las peras están compuestas principalmente de agua (más del 80% de su peso), son una excelente opción para mantenerse hidratado, regular la temperatura corporal, lubricar las articulaciones y eliminar los desechos del cuerpo. Además, comer peras de forma regular puede ayudar a mantener un equilibrio adecuado de líquidos en el cuerpo.
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