
La primera película de Spider-Man ha pasado a la historia por muchas razones más allá de ser la primera gran adaptación del hombre arácnido. El Peter Parker de Tobey Maguire, la escena de “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, los duelos con el Duende Verde de Willem Dafoe... pero también por sus momentos románticos, los que protagonizan Spider-Man y Mary Jane Watson, el personaje que encarna Kirsten Dunst. Y entre esos momentos románticos, que se prolongarían durante las tres entregas de la saga, hay uno en concreto que no tiene parangón y ha quedado enmarcado para la posteridad. ¿Pero qué pasaría si ese momento no hubiera tenido en realidad nada de romántico?
Hablamos, por supuesto, del beso entre Spider-Man y Mary Jane en medio de un callejón y con el superhéroe colgando de una de sus telarañas. Un momento sin duda recordado no ya por los fans de la saga sino por casi cualquier persona que haya visto las películas, porque su iconicidad es incuestionable. Aquella escena, en la que Mary Jane es atracada por un grupo de hombres y rescatada por el querido amigo y vecino Spider-Man, fue en realidad un auténtico desastre y sufrimiento para sus actores, tal y como ha desvelado ahora la propia Kirsten Dunst.
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“Llovía a cántaros, estaba helado, Tobey no podía respirar, así que era casi como si le estuviera resucitando”, desvela la actriz en una entrevista reciente, quitando por completo la magia a uno de los momentos más presuntamente románticos de la historia del cine. Aunque la situación no fuera del todo la indicada, lo cierto es que Dunst se había preparado a conciencia la escena, hasta el punto de que se había estado fijando en otros besos icónicos del séptimo arte. “Recuerdo que Sam Raimi (director de la película) me dio un libro de besos famosos para que me inspirara, pero también que realmente quería que fuera especial, aunque en realidad fuera un poco miserable hacerlo”, recuerda la intérprete.

Recuerdos de Mary Jane
Por si todo ello fuera poco, Kirsten Dunst también tiene un mal recuerdo de la película por otro motivo. No se trata de ninguna escena en concreta, sino del trato que recibió a lo largo de todo el rodaje y que ahora lamenta, un apelativo que ella detestaba. “Era una broma, pero, en Spider-Man, a veces me llamaban girly-girl a través del walkie-talkie: ‘Necesitamos a girly-girl (término jocoso para referirse a un cliché femenino). Pero nunca dije nada como: ‘¡No me llaméis eso!”, confiesa la actriz. Tal y como asegura Dunst, antes del movimiento #MeToo este tipo de conductas estaban más que asentadas en Hollywood y mucha gente cargaba con ellas.
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Aun con todo, Dunst cree que aprendió la lección de aquella experiencia: “Siento que me contrataban porque era alguien con quien podrían querer acostarse. Creo que probablemente por eso me decanté por tantas directoras a una edad más temprana, porque no quería sentirme así”, explica la actriz, quien en los últimos años ha estado algo alejada de los focos, pero que ahora regresa con Civil War, la nueva película de Alex Garland (Ex-Machina) en la que da vida a una de las protagonistas.
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