
Los que tienen cierta aversión a los fogones encuentran en las latas de conserva un aliado para mantenerse vivos, que no es poca cosa. Es un recurso rápido y rico, una manera sencilla de resolver la más acuciante de las necesidades. Una de ellas es, quizá, la más repetida en los lineales del supermercado: el atún. Los hay de decenas de marcas distintas, preparados en aceite, en escabeche, al natural, con tomate, frito, con precios y tamaños distintos. Es un recurso fácil y rápido tanto para comer directo como para incluirlo en otras muchas preparaciones.
Y sano además porque ¿cómo no va a ser sano el atún? Al fin y al cabo es un pescado azul rico en proteínas que también aporta ácidos grasos esenciales omega-3, es rico en vitaminas liposolubles A y D, e incluso en vitaminas del grupo B (B2, B3, B6, B9 y B12). En cuanto a sus minerales aporta fósforo, magnesio, yodo y hierro. Es, por lo general, una comida muy sana, pero como todo en la vida, necesita de cierta moderación en su consumo. Si te pasas puede haber problemas.
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La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), recuerda que el atún en conserva es un alimento «con un contenido medio de mercurio». Es por ello que un consumo en grandes cantidades, desde luego si es una ingesta diaria, puede repercutir negativamente en algunas cuestiones de salud. La recomendación dice que es mejor no pasar de dos latas a la semana y alternar su uso con otros pescados con menor presencia de mercurio como son el boquerón, la dorada o la sardina. En todo caso, el atún en conserva que se puede encontrar en España ha pasado las regulaciones fitosanitarias, por lo que la ingesta de este producto en sí misma no supone un problema.
Mejor pescado fresco
Los estudios apuntan a que el mercurio consumido en dosis altas puede tener efectos neurotóxicos. Además, el hecho de que este pescado tenga un alto contenido en purinas hace que sea una opción poco recomendable para los enfermos de gota, ya que estas se convierten en el organismo en ácido úrico, el principal agente negativo para quienes sufren esas dolencias.
Por lo general, además, se recomienda más la ingesta de pescado fresco que en conserva, ya que este suele tener una presencia mayor de sal, contraindicada para una dieta saludable. Lo ideal es que no contenga más de 0,12 gramos de sodio por cada 100 gramos de producto neto, aunque, como recuerda Robles, si el contenido de sal no es superior a los 0,8 gramos por cada 100 gramos de producto también puede ser buena opción.
Esto no quiere decir que las latas de atún no sean sanas, es un gran alimento y las dosis de mercurio, aunque más altas que en otros productos similares, siguen estando dentro de los límites si se hace un consumo responsable.
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