Una psicóloga de Harvard explica por qué algunos niños aprenden a hablar antes que otros

Los menores de cuatro años producen aproximadamente 66 vocalizaciones más por hora con cada año de crecimiento

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Unos niños hablando (Unsplash)
Unos niños hablando (Unsplash)

Los niños aprenden a hablar a través de un proceso complejo y fascinante que involucra varios factores biológicos, cognitivos y sociales. A los 6 meses, los bebés comienzan a experimentar con sonidos y balbuceos, una etapa crucial que les permite empezar a entender la estructura sonora del idioma que escuchan a su alrededor.

A medida que crecen, los niños empiezan a asociar palabras con objetos, personas o acciones, gracias a la constante interacción con su familia y el ambiente. Este aprendizaje se ve reforzado por la repetición y el refuerzo positivo que reciben al intentar comunicarse, ya que conforme escuchan y participan en conversaciones, comienzan a entender las reglas gramaticales y el uso de palabras en diferentes contextos.

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Alrededor de los 2 años, los niños suelen experimentar un rápido aumento en su vocabulario, conocido como “explosión de palabras”. A partir de este momento, mejoran progresivamente su habilidad para formar frases y oraciones más complejas, ajustando su manera de hablar a las normas y estructuras del idioma que aprenden.

Sin embargo, ¿por qué algunos niños aprenden a hablar antes que otros? ¿Qué ocurre para que algunos sean más rápidos que otros para hablar? Elika Bergelson es psicóloga en la Universidad de Harvard y desde año estudia este espectro de las capacidades de los niños. Su estudio más reciente muestra que los niños que aprendieron a hablar antes que otros, además de ser más charlatanes, eran aquellos que tendían a escuchar más las conversaciones de los adultos.

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Esta investigación liderada por la doctora Bergelson es de carácter internacional, pues abarca 12 países y 43 idiomas diferentes. Se inscribieron 1.001 niños menores de cuatro años, sin ningún tipo de vínculo entre la cantidad de palabras que verbalizaban y su género, nivel socioeconómico... El experimento sigue en activo, ya que todavía son necesarias más investigaciones para intentar extraer más conclusiones. De momento, todo apunta a que los padres que intentan entablar más conversación con sus hijos, terminan por ser estos más comunicativos.

Niño absorto en un videojuego en su teléfono celular mientras está sentado en un sillón, demostrando cómo la tecnología digital y los juegos online se han integrado en la vida cotidiana de los niños. La imagen muestra la concentración y el entretenimiento que proporcionan estos dispositivos en la infancia. (Imagen ilustrativa Infobae)
Un niño se sumerge en el mundo de los videojuegos. (Imagen ilustrativa Infobae)

Otra de las conclusiones interesantes extraídas de esta investigación ha sido la cantidad de palabras que, poco a poco, comienzan a verbalizar los niños. Los menores de cuatro años producen aproximadamente 66 vocalizaciones más por hora con cada año de crecimiento. No es una sorpresa que a medida que crecemos, nuestras capacidades cognitivas aumentan.

La dislexia o el estatus socioeconómico, factores a tener en cuenta

Otro de los factores del habla en los que pusieron el foco los investigadores fue en la dislexia. Los niños que la sufrían produjeron 20 vocalizaciones menos por hora en comparación con sus compañeros con un desarrollo del lenguaje normativo. Cada año, esa brecha se amplió en aproximadamente 8 vocalizaciones por hora.

Además, no se descarta la posibilidad de que los niños que crecen en hogares de un nivel socioeconómico más alto, por ejemplo, podrían tener padres que les lean más, lo que posiblemente mejore su vocabulario o su desarrollo gramatical.