Lamine Yamal rompe otro récord, unos drones iluminan el camino y un homenaje a Van Gogh: la segunda jornada de la Champions (II) en tres claves

El futbolista azulgrana rompe un registro histórico de la competición, unos drones dibujan en el cielo los símbolos del Newcastle y la afición del Estrella Roja dibuja en su grada el cuadro más famoso de Van Gogh

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Drones dibujan en el cielo el escudo del Newcastle (REUTERS).
Drones dibujan en el cielo el escudo del Newcastle (REUTERS).

“Hola, Hola. Somos los Geordies”. Así, al más puro estilo Pepe Domingo Castaño, la afición del Newcastle dio la bienvenida a una competición que llevaba más de dos décadas sin hacer sonar los acordes de su himno en la ciudad inglesa. St James Park no pudo pedir más de sus jugadores, reencontrados con la esencia que les llevó a ganarse el derecho a volver a jugar con el balón de las estrellas. Y los futbolistas no pudieron pedir más de St James Park. Las más de 50.000 almas que abarrotaron el mítico estadio británico prepararon un ambiente salvaje, como si fuese el último partido de la vida y en cada balón se acabase el mundo.

La energía trascendió de la grada al terreno de juego en forma de goles. Hasta cuatro veces se levantaron los Geordies de sus asientos, con especial fervor lo hicieron en el tercer tanto anotado por Sean Longstaff. El gol lo metió él, pero empujado con todo St James Park, que se ve reflejado en Sean. Un jugador nacido en Newcastle, que iba al estadio cuando era pequeño y se ha formado en las categorías inferiores del club. En definitiva, uno de los suyos. La ilusión desbordó en ese momento, pero lo llevaba haciendo durante toda la semana.

La ciudad estaba ataviada con el esmoquin desde que finalizó el duelo del sábado ante el Burnley. Sela, empresa saudí especializada en la gestión de eventos y principal patrocinador del Newcastle, se encargó de ello. Iluminó el cielo de la ciudad con un ejército de drones cuya misión era dibujar en las alturas los símbolos de la historia del club. El escudo, la urraca -símbolo de la entidad-, camisetas con el nombre de sus jugadores y un contundente mensaje: “Hemos vuelto”, fueron las animaciones ilustradas en el cielo.

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Lamine Yamal sigue a lo suyo

Lamine Yamal durante el partido de Champions ante el Oporto (REUTERS).
Lamine Yamal durante el partido de Champions ante el Oporto (REUTERS).

Hay niños que no se comportan como tales. Niños que juegan como veteranos, sin que les pese la presión de sus primeras veces. Hay niños, y Lamine Yamal es uno de ellos. Ha nacido una estrella en Can Barça. Una de esas que no necesita marcar gol para brillar con luz propia y apagar el resto de constelaciones azulgranas. En la primera jornada de la Champions, en Montjuic frente al Amberes, se convirtió en el futbolista más joven del Barça en disputar la competición con 16 años y 68 días, superando a Ansu Fati.

Y en la segunda, ha vuelto a romper otro registro. Pero esta ocasión, no solo a nivel de club, sino de la historia del torneo. Logró ser el jugador titular más joven en toda la historia de la UEFA Champions League, superando por tres días al nigeriano Celestine Babayaro que militaba en el Anderlecht belga. El extremo azulgrana ha vivido siete días para el recuerdo. El lunes firmó su renovación con el Barcelona hasta 2026, con una cláusula de 1.000 millones de euros y este miércoles estrenó su primera titularidad en la Champions.

El arte de Van Gogh conquistó Serbia

Estrella Roja y Young Boys protagonizaban uno de los encuentros, sobre el papel, menos mediático de la jornada. Pero la afición del conjunto serbio no entiende de estandarizaciones. Se saltaron el protocolo centrando todas las miradas, al menos por un instante, en su grada. Donde arte y fútbol alcanzaron el cenit de su belleza. La afición serbia desplegó al unísono las cartulinas con las que ilustraron La noche estrellada de Van Gogh, pintor neerlandés.

Un partido de fútbol con un óleo sobre lienzo como escenario. Una noche que resultó ser estrellada para un Young Boys que dejó escapar la victoria a falta de dos minutos para el final. Momento en el que Bukari batió a Racioppi con un bello derechazo. Ambos equipos lograron sus primeros puntos de la Champions y la afición serbia oposita junto a la hinchada del Newcastle y Unión Berlín como la más original de lo que de competición.