
El Carlos Alcaraz de 2022 en Wimbledon y el de 2023 se parecen como un huevo a una castaña. Al menos, y para empezar, en lo que respecta a su primer partido, en una edición y en otra, en el Grand Slam de la hierba. Nada tiene que ver el sufrimiento extremo del año pasado contra el alemán Jan-Lennard Struff (4-6, 7-5, 4-6, 7-6 [3], 6-4) con la calma chicha ante el francés Jeremy Chardy en esta ocasión (6-0, 6-2, 7-5). El paseo por el pasto londinense, de entrada, fue soberbio: la pista 1 del All England Tennis Club vibró con el campeón de Queen’s este martes.
De hecho, durante los 36 primeros minutos del partido sólo pareció concurrir un jugador: Alcaraz. Fue este espacio de tiempo el que le costó ganar un juego a Chardy, 542 del ranking ATP y con apenas cinco encuentros disputados desde el US Open de 2021, con el que nos ocupa resultando el último de su carrera. Hasta que no se rebasó la media hora, un auténtico huracán procedente de El Palmar le había pasado por encima, con una primera manga impoluta y una segunda que había empezado de idéntica manera avasalladora: en total, un 8-0 de parcial a favor del español para volar hacia el triunfo desde el minuto uno.
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Ya en el juego inicial, al murciano le tocó celebrar un break a su favor. Repetiría en el tercero y en el quinto: la diferencia entre ambos tenistas era abismal. Con el servicio dándole unos réditos descomunales y el resto funcionándole igual o mejor, Chardy era un convidado de piedra. Alcaraz dominaba a placer, pero peleaba cada bola como si el que perdiese de forma abrumadora fuese él. Las roturas también le favorecieron enormemente en el segundo set, que arrancó, de nuevo, con una a su favor. La tensión brilló por su ausencia en un número 1 del mundo que fue todo solidez.
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Más igualdad en el tercer set
A Alcaraz le había costado un poquito más imponerse en el segundo parcial, pero también lo había hecho sin despeinarse. Mayores quebraderos de cabeza le supuso cerrar el partido en el tercero: ya se sabe que el momento de definir la victoria siempre pesa un poco más. Chardy se entonó como en ningún otro momento del duelo, llegó a salvar varias pelotas de break en contra e incluso logró romperle el servicio al primer cabeza de serie de Wimbledon por primera y única vez en todo el encuentro.
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Pero, en última instancia, Carlitos supo pararle los pies. Devolvió el break que supuso el 2-4 del galo para colocar el 3-4 en el electrónico, empató y, a la hora de la verdad, tumbó la resistencia de Chardy. Break, servicio y pase a segunda ronda con los contratiempos justos. Fue la despedida del deporte de la raqueta de su adversario, ya más volcado en su nueva faceta como técnico y que acarició el Top 20 mundial en 2013 (25 del circuito). Otro rival del país vecino (Alexandre Muller) será el próximo escollo a superar para Alcaraz.
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