Biblioteca de las cosas, el lugar donde se alquilan y comparten objetos para promover un consumo más sostenible

Este tipo de espacios en los que se prestan desde sillas de ruedas a herramientas promueven la economía circular

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La Biblioteca de las cosas
La Biblioteca de las cosas de Barcelona se ubica en el barrio de San Martí (Cedida).

Si nos paramos a pensar cuántos objetos o herramientas tenemos acumulados en casa sin apenas darles uso, seguro que la lista es larga. Por eso no es de extrañar que en España cada vez surjan más proyectos como las “bibliotecas de las cosas” u “objetotecas”, lugares donde en vez de libros se prestan toda clase de artículos para ponerlos al servicio de quien realmente lo necesita y así crear una economía circular que implica compartir, reutilizar y reciclar.

“Tenemos más de 400 objetos, desde artículos de oficina como escáneres u ordenadores portátiles a material sanitario como sillas de ruedas o muletas, además de robots de cocina, aspiradores, máquinas de coser, maletas o ventiladores”, explica a Infobae María Oller, la gestora de la Biblioteca de las cosas de Barcelona, un espacio impulsado por los vecinos del barrio de Sant Martí que se creó en 2020. Se trata, eso sí, de “cosas prácticas” para evitar convertirse en un almacén, aclara.

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La idea es que la gente alquile los objetos por semanas por un precio simbólico, que va desde uno a cinco euros, y se los pueda llevar a casa por el tiempo que necesiten. Entre los más demandados destaca el taladro, una herramienta que de media se utiliza unos 13 minutos durante su vida útil. “Es, sin duda, el artículo estrella, pero también nos piden muchas cosas de limpieza como vaporetas y artículos para niños como sillitas de coche, cunas o carritos”, cuenta la encargada de este espacio ubicado en el casal Ca l’Isidret.

Aunque en realidad cualquier herramienta siempre es bienvenida en esta biblioteca de las cosas, ahora con la primavera y el calor “hay una especial demanda de utensilios de jardinería”. Otro de los objetos con más éxito son las máquinas de coser y Oller cuenta orgullosa cómo recientemente les han servido a unos alumnos de Bachillerato para crear “su propia línea de moda reciclando ropa” como proyecto de una asignatura.

Entre los artículos prestados hay
Entre los artículos prestados hay sillas de ruedas (Cedida)

Cuando esta iniciativa comenzó hace tres años la mayoría de los objetos eran donados, pero con el tiempo han ido comprando artículos por petición de los usuarios como un altavoz portátil -muy utilizado por asociaciones en algunos eventos- o una cámara GoPro.

Consumir de otra manera

Uno de los objetivos de la Biblioteca de las cosas es “volver a un consumo más local, comprar menos por internet y crear una red en el barrio” para que los vecinos puedan tener más contacto y conocerse mejor, dice Oller, que destaca la “respuesta positiva” de todas aquellas personas que utilizan el servicio.

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La idea ha servido de referente y ya se ha puesto en marcha en otros puntos de Cataluña como Tarragona, donde en enero pasado surgió una nueva biblioteca de las cosas con ese mismo objetivo de repensar el modelo de consumo en el que vivimos. “En estos últimos meses hemos recogido donaciones de particulares y empresas y ahora estamos a punto de hacer la primera campaña para captar socios con una cuota de 5 euros al año, para que la gente también se comprometa con el proyecto”, cuenta a Infobae Cristina Rodríguez, socia del Far Cooperatiu e impulsora de este espacio que “pretende reducir el consumo lineal -de producir, comprar y tirar- para crear uno circular” y que se piense de “manera comunitaria”.

En otras ciudades como Ourense y Málaga también se están promoviendo iniciativas similares, si bien este modelo de espacios ya lleva años instaurado en países europeos como Alemania o Reino Unido. “The library os things” existe en Londres desde 2014 y a de hoy sigue funcionando.

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